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Los dos nuevos responsables europeos, manos a la obra

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Los dos nuevos responsables europeos, manos a la obra

Los dos nuevos responsables europeos, manos a la obra
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El día siguiente a la entrada vigor el Tratado de Lisboa, el presidente permanente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy ha puesto rumbo a Helsinki. El belga, que sin embargo no asumirá su cargo oficialmente hasta enero, se ha reunido con el primer ministro finlandés, Matti Vanhanen, y con la presidenta del país, Tarja Halonen. Una toma de contacto puramente diplomática.

Más difícil lo ha tenido la nueva jefa de la diplomacia europea. Catherine Ashton se ha enfrentado a su primer examen oral ante el Parlamento Europeo. La británica ha estado varias horas defendiéndose de las criticas de los eurodiputados por su escaso bagaje en el ámbito internacional. Como botón de muestra esta frase: “señor Tannock, ha empezado preguntándome por qué debería ocupar este asiento y la respuesta es porque los ventisiete jefes de Estado y de Gobierno me han invitado a hacerlo. Quizás yo no sea la persona que usted hubiera elegido; pero soy la que ellos han elegido. En cuanto a las competencias, yo tengo mucho respeto por esta casa y reconozco que hay personas con muchísma experiencia, así que intentaré sacar partido de ella si se me permite hacerlo”. Muchos eurodiputados han quedado satisfechos con su prestación. No es el caso del conservador británico Charles Tannock, para quien la jefa de la diplomacia europea y vicepresidenta de la Comisión, “ha dado una respuesta muy floja a las preguntas técnicas y detalladas sobre exteriores y seguridad. Creo que aún no conoce las respuestas. Espero que mejore con el puesto. Y tal y como he comentado a uno de mis colegas, las expectativas sobre Ahston, la baronesa Ashton tal y como se la conoce, son ahora tan bajas, que quizás nos sorprenda a todos agradablemente”. Cuando le han preguntado dónde ubicará su oficina la ex eurocomisaria británica ha respondido “en la Comisión porque allí ya sé donde está el café”. Un toque de humor que ha hecho fruncir el ceño de más de uno.