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Australia reducirá su contaminación del 5 al 25 % de aquí a 2020

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Australia reducirá su contaminación del 5 al 25 % de aquí a 2020

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Sydney, la principal ciudad de Australia, bajo una tempestad de arena del desierto. Son imágenes insólitas rodadas en septiembre, de algo nunca visto en este país continente.

Un mes después el fuego arrasó la ciudad de Mont Archer, en Queensland, el tercer mayor estado australiano por población. Se declaro el estado de emergencia en febrero de 2009 como única forma de evitar una catástrofe que se cobró 173 muertos. Los incendios forestales son recurrentes en Australia donde la sequía es persistente desde hace siete años. Ha convertido estas tierras en estériles obligando a los ganaderos a vender hasta la última cabeza. La Gran Sequía, Big Dry, ha costado más de doce mil millones de euros a la economía australiana. Ha desplazado a diez mil familias de agricultores. Lagos que se reducen por la sequía más severa sufrida en un siglo, probablemente la más grave desde la llegada de los europeos a Australia en 1788. Kevin Rudd, el primer ministro elegido en noviembre de 2007 ha hecho del combate contra el cambio climático una prioridad. Rudd, hizo que Australia ratificara en 2008 el protocolo de Kyoto. Un país que contaminó en 2008 con 553 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, es decir, el 1,5 % de las emisiones mundiales. Pero con 28,6 toneladas por habitante, 5 veces más que China, Australia se coloca en lo más alto del podio mundial de la contaminación. Queda cuestionada la dependencia que tiene la economía del país del carbón. Australia es el primer exportador del mundo y utiliza esa energía fósil para producir el 84 por ciento de sus necesidades de electricidad. Para encarar el problema el gobierno laborista reducirá las emisiones contaminantes del 5 al 25 % de aquí a 2020 de acuerdo a las cifras de 2000. Todo esto sin contar con la oposición conservadora que anuló el proyecto de ley obligando a los contaminantes a comprar cuotas de emisión de CO2. Un fracaso que deja a los ecologistas frustrados en sus aspiraciones y que plantea un interrogante sobre la posición de Australia en la Cumbre de Copenhague