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Pequeños esfuerzos dentro de la gran lucha contra el cambio climático

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Pequeños esfuerzos dentro de la gran lucha contra el cambio climático

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Este vehículo tan pequeño, insignificante dentro de las calles de China, encierra grandes ambiciones. Se trata de un prototipo de coche eléctrico, reflejo de uno de los objetivos del gigante asiático, mayor contaminante mundial: reducir su dependencia del dióxido de carbono. Para ello, se ha comprometido a que en 2020 un 15% de su energía primaria consumida no sea de origen fósil.

El constructor de vehículos agrícolas Shifeng ha visto una oportunidad y desde 2007 ha invertido 3 millones de euros en su plan de producción respetuoso con el medioambiente.

Su primer producto ha sido el “Electromobile”, propulsado por una batería recargable en un enchufe de 220 voltios. Alcanza los 50 kilómetros por hora y su autonomía es de 150 kilómetros.

“Dentro de nuestra restructuración, además de intentar lograr una licencia para fabricar coches eléctricos – explica Lin Lianhua, Subdirector general del Grupo Shifeng – queremos modificar otros vehículos como los camiones de carga pesada y los vehículos familiares. Cuando nuestra tecnología esté madura, la aplicaremos a otro tipo de automóviles”.

En Agrinio, en Grecia, también quieren reducir su dependencia del dióxido de carbono. Por ejemplo, con estas aceitunas se consigue un aceite de oliva virgen de alta calidad, pero que además es ecológicamente neutro.

De hecho, la sociedad que lo produce acaba de obtener el sello “neutro en carbono” de MyClimate, organización ligada al Instituto Federal de Tecnología de Zurich.

Para lograrlo, la empresa ha tenido que cambiar toda su cadena de producción, convecer a los agricultores de que se pasen a los conocidos como métodos bio, utilzar embalajes reciclables e incluso cambiar las bombillas de la fábrica. El coste de la inversión es de 120.000 euros al año.

“Creo que el consumidor es al principio un poco escéptico – dice Aris Kefalogiannis, director general de la empresa – quiere estar seguro de que lo que hacemos es honesto y contribuye a mejorar nuestro medioambiente, pero también pienso que el consumidor es cada vez más consciente de los problemas del medioambiente y entiende que necesitamos cambiar nuestra forma de vida y ser más responsables con nuestro entorno”.

Se trata de una inversión a largo plazo. No esperan recoger sus frutos mañana mismo, pero sí dentro de un futuro no muy lejano.