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El desafío de la Presidencia española de la Unión Europea

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El desafío de la Presidencia española de la Unión Europea

El desafío de la Presidencia española de la Unión Europea
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En enero del 2010, la Presidencia de la Unión Europea será española. Momento decisivo para asumir este cargo coincidiendo con la polémica entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Para el secretario de Estado para la Unión, Diego Lopez Garrido, la prioridad número uno es que todos los Estados Miembros converjan en la misma dirección:

“Lo que ha sucedido en el pasado, no sucederá en el futuro. No va a haber una division como hubo, por ejemplo, con el tema de la guerra de Irak. Un objetivo esencial de esta nueva etapa es que la Unión tiene una voz en política exterior. Yo creo que éste es uno de las grandes objetivos del Tratado con la figura del alto representante, de la alta representante en este caso Catherine Ashton, con la figura del Presidente del Consejo y con el servicio diplomático de la Unión Europea que es una de las armas mas potentes para llevar su politica exterior.”

Para Iñigo Mendez de Vigo, eurodiputado popular, la actual fuerza de la Unión radica en los nuevos nombramientos de los altos cargos:

“¿Quién se acuerda del presidente del Consejo Europeo en el momento de la intervención militar en Irak? Nadie. Era la Presidencia griega. ¿Y porqué? Pues porque nadie veía a Kostas Simitis de presidente del Consejo Europeo sino como al premier ministro de su país.
Ahora tenemos un presidente permanente. Y a diferencia de Javier Solana que ha hecho una gran labor, la nueva alta representante es vicepresidenta de la Comision. Ya no es la secretaria general del Consejo. No es una servidora del Consejo. No esperará a los ministros de exteriores la llamen: llamará ella.

Será en el Congreso de los Diputados donde la Presidencia española cobrará toda su importancia. Y es que con el Tratado de Lisboa, el papel de los parlamentos nacionales y del europeo será aun más decisivo en la toma de decisiones de la Unión Europea como nos lo explica Íñigo Méndez de Vigo:

“Nos vamos a encontrar con un Parlamento Europeo con 45 bases legales nuevas que van a tener codecisión y que va a ejercer un mayor control político sobre la Comisión Europea. Vamos a ver esquemas de audiciones de los comisarios el próximo mes de enero, los Parlamentos Nacionales van a intervenir en el control del respeto a la subsidiariedad a nivel comunitario. También habrá nuevas estrellas legislativas en el horizonte. Por lo tanto, yo creo que esta Presidencia es importante porque va a implementar el Tratado de Lisboa. La Presidencia española servirá de precedente para las Presidencias venideras.”

Además, el Tratado de Lisboa destaca por su defensa del principio de subsidiaridad, es decir el peso y la autonomía de las decisiones adoptadas por los Estados Miembros de forma separada.
Josep Antoni Durán y Lleida, eurodiputado de CiU declara:

“Se ha establecido un mecanismo de participación y del propio Tratado de Lisboa que es también un objetivo de la Presidencia española. Esto va a garantizarnos la consulta a los Parlamentos de ámbito estatal como en el estamos en estos momentos, y tambien los parlamentos autonómicos. En consecuencia y como conclusión, yo creo perfectamente factible la combinación y la síntesis del principio de subsidiaridad y de la eficacia, sobre todo y especialmente, cuando Europa necesita una voz potente en el concierto internacional.”

Otro de los puntos clave que deberá ser tratado en esta Presidencia española es implementar el refuerzo del papel legislador de la Eurocámara. El eurodiputado socialista Ramón Jáuregui Atondo declara:

“ Lo más importante es echar andar. Eso significa una andadura institucional nueva, distinta, con un parlamento con nuevas potencias, con nuevas capacidades y con una serie de potencialidades en el desarrollo institucional de la Unión Europea. Ésta es la primera prioridad. La segunda, en mi opinión, es consolidar la recuperación económica.
Yo creo que es importante que Europa construya un proceso de reactivación económica que determine cuándo acaban las ayudas, qué política macroeconómica hay que llevar a cabo y cómo se recupera el empleo. Y la tercera y más importante es tener una nueva estrategia post-Lisboa. Creo que tenemos que configurar un horizonte para 2020 en el que Europa consiga pleno empleo, empleo de calidad y una economía sostenible.

¿Y qué hay de los nuevos altos cargos de la Unión? Para Maribel Nuñez, corresponsal en Bruselas para el diario ABC, no es ninguna casualidad que los elegidos sean completos desconocidos:

“Son, como ya se ha dicho, personas un poco desconocidas y con un perfil político más bien bajo. Pero bueno, yo creo que ésto es lo que quieren los países que mandan en la Union Europea que, como todo el mundo sabe, son fundamentalmente Francia y Alemania. El señor Sarkozy, desde el punto de vista español y de la prensa española, y la señora Merkel no querían a nadie que en estos tres nuevos cargos pudiese hacerles sombra en ningún terreno y por eso, se descartó entre otras razones al señor Tony Blair. La percepción que tiene la prensa española y los ciudadanos españoles por ende es que están allí, van a representarnos pero no sabemos hasta qué punto van a tener capacidad ejecutiva para hacer cosas, hasta qué punto se les va a dejar trabajar. Por lo tanto de momento hay que esperar y ver pero creemos, la prensa española y la opinion publica española, que su capacidad será limitada.”

El País coincide en este caso con ABC: para Lluis Basset antiguo corresponsal en Bruselas, la marcha de Javier Solana y el consiguiente nombramiento de Catherine Ashton es no menos sorprendente:

“Los que para ese entonces eran 15, decidieron en 1999 situar en este puesto a quien era el secretario general de la OTAN y había sido ministro de exteriores de un país de los grandes, de un país grande como España. Por lo tanto una persona que ha tenía una experiencia en política exterior de 6 o 7 años.
Esta vez han elegido a una comisaria de comercio que ni siquiera ha pasado por unas elecciones o por una campaña electoral y que tiene una biografía politíca muy corta y muy limitada y sin ninguna experiencia en política exterior.”

Y Josep Antoni Durán i Lleida añade:

“Creo que no forma parte de una formación política con una clara vocación europeísta. Es decir que la política exterior europea está en manos de una persona de un país que no forma parte de la Unión Europea en términos monetarios o que no forma parte del espacio Schengen en términos de libre circulación de personas y me parece una reducción de las posibilidades que hubiera dado de sí y que daría mucho de sí con un responsable de la politica exterior de la UE.”

Relanzar la economía, llevar a cabo con eficacia el famoso Tratado de Lisboa, construir una verdadera acción de política exterior común…muchas prioridades y un enorme desafío para la Presidencia española cuyo éxito dependerá también del buen entendimiento entre todas las instituciones.