Última hora

Última hora

Detectives de gases volcánicos

Leyendo ahora:

Detectives de gases volcánicos

Tamaño de texto Aa Aa

Atrás quedan los días felices de la localidad de Armero, una pequeña localidad de Colombia.
Hace veinticinco años sus calles fueron sepultadas por el barro y el lugar se quedó marcado por la tragedia.

Fernando Salinas conseguió sobrevivir:

“Yo viví aquí, en esta casa, con mi esposa y mis tres hijas. Corrí por esta calle con la moto. Llegué acá y en ese momento, salí con mi mujer y mis hijas. Se caían los postes, la gente se atropellaba. Corrí para allá con ellas y nos perdimos. Cuando volví había perdido a mi mujer y a dos de mis hijas.”

La localidad de Armero, situada en los Andes colombianos, fue sumida en la catásfrofe cuando el volcán Nevado del Ruiz entró en erupción el 13 de noviembre de 1985. Parte del glaciar situado en el cráter se derritió súbitamente formando un alud de barro y cenizas volcánicas que arrasaron el pueblo en tan solo dos horas. Murieron 23.000 personas.

El vulcanólogo Ricardo Méndez muestra algunas de las consecuencias de éste desastre natural que llegó a engullir con barro el primer piso del hospital:

“Estamos en la entrada principal del hospital San Lorenzo de Armero en el segundo nivel del hospital, en el techo de la entrada. Por aquí era por donde entraban las urgencias del hospital para la atención de los diferentes pacientes.”

Entonces, el joven vulcanólogo había visitado la zona para tratar de entender lo sucedido. Estas fueron sus impresiones:

“Se ve un desastre, un gran pantanero. Mucho caos. Muchas personas trataban de encontrar a sus seres queridos. Llegamos para buscar, para hacer los trabajos de geología, para ver qué era lo que había sucedido. Buscábamos la manera de encontrar los vestigios de la erupción, de entender cómo había sido el mecanismo y la hidráulica del fenómeno y todo lo que encontramos fue una completa desolación.”

Hoy en día el temido Nevado del Ruiz sigue activo. Gracias a las nuevas tecnologías, sus diferentes cráteres están siendo monitorizados y controlados por los científicos. La actividad sísmica, el electromagnetismo o la erosión geológica son algunos indicios que permiten predecir posibles erupciones. Pero estos científicos quieren saber más y por eso se dedican a olfatear todo tipo de gas volcánico como nos explica el vulcanólogo del Instituto Colombiano de Geología y Minería, Gustavo Garzón:

“ Conocer la composición, la concentración, el contenido y el flujo de los gases de los volcanes es extremadamente importante porque si en el planeta no existieran los gases, no existirían las erupciones volcánicas. Existen distintos tipos de gases pero en especial, el dióxido de azufre. Es un gas muy soluble en el magma y que es transportado por el magma cuando sale a la superficie. Su conocimiento es vital para conocer la actividad de un volcán.”

Lo ideal en estos casos es subir hasta el cráter e investigar manualmente los niveles de dióxido de azufre. Pero no siempre es fácil llegar a la meta. Gustavo Garzón explica:

“ Estamos a 5.200 metros sobre el nivel del mar. Ya nos falta poco para llegar al cráter principal del Nevado del Ruiz pero creo que por prudencia es mejor no continuar porque hay mucha neblina y la nieve está un poco blanda.”

Y entonces, ¿cómo estudiar los niveles de dióxido de azufre? Algunos científicos dicen haber encontrado la solución. Forman parte de un proyecto de investigación de la Unión Europea que se dedica a construir dispositivos capaces de calcular los niveles de dióxido de azufre incluso en los lugares más inaccesibles. El físico sueco, Bo Galle es el coordinador del proyecto. Su equipo con base en Gotemburgo ha desarrollado un prototipo capaz de calcular los niveles de este gas. Galle nos explica el proyecto:

“Hemos querido aprovechar todos los avances tecnológicos de los últimos treinta años en informática, espectroscopia óptica y tecnología audiovisual.

El volcán está justo allí. Cuando los gases llegan hasta aquí, los medimos. En el interior de esta unidad hay un telescopio conectado a un espejo que puede rotar. Cuando los gases llegan hasta aquí la unidad se mueve en varias direcciones. Los datos llegan a una caja situada debajo y se descifran con la ayuda de ordenadores. A continuación se envían todos los datos por radio a los laboratorios. “

“Ha sido un verdadero desafío construir un aparato capaz de soportar condiciones extremas. Hace mucho frió. Hay una fluctuación importante de las temperaturas. Hay mucha ceniza proveniente del volcán, tormentas, lluvia ácida. No hay infraestructuras. Así que el aparato debe ser muy resistente. Subir hasta aquí para reparar un problema, aunque sea pequeño, supone un enorme esfuerzo.”

Claudia Rivera, también integrante del equipo, añade:

“Funciona en todo tipo de condiciones metereológicas pero la calidad de los datos no es la misma. Por ejemplo, en estas condiciones, con mucha neblina es más dificil para el equipo cuantificar”.

Además de otros dos volcanes peligrosos en Colombia, existen más de veinte de todo el mundo que cuentan ahora con este sofisticado monitor de gas. Los datos recogidos gracias a este proyecto han permitido predecir con fiabilidad erupciones inminentes en Colombia.

Betty Silva, vulcanóloga del Instituto Colombiano de Geología y Minería explica:

“Los valores, digamos que son normales en el volcán Galeras, es decir, del orden de mil a tres mil toneladas de dióxido de azufre al día. Cuando hay un ascenso del domo, esos niveles se pueden incrementar y prever erupciones. Puede disminuir, incluso se puede no detectar emisiones de dióxido de azufre. Y si esto se presenta es porque los conductos presentan taponamientos, el gas no puede salir y después de unos días puede venir una erupción.”

Desde este observatorio se estudian cómodamente los niveles de dióxido de azufre del Nevado del Ruiz. Los datos nuevos llegan cada cinco minutos. Gracias a ellos los vulcanólogos calculan los riesgos de actividad volcánica como explica Bo Galle:

“Estos son los últimos datos recogidos del volcán. Muestran que a día de hoy el volcán emite de media 250 toneladas de dióxido de azufre al día.”

Gustavo Garzón añade:

“ En muchos volcanes incluyendo el volcán Galeras en Colombia, murieron varios científicos mientras realizaban mediciones de gases en los volcanes, dentro del cráter. La nueva tecnología tiene la gran importancia de evitar que el vulcanólogo ingrese en zonas de alta peligrosidad. Además, se obtiene información en tiempo real muy importante para la previsión de las amenazas naturales.”

Y sobre todo, gracias a este proyecto también se deberían poder salvar muchas vidas humanas. Un punto muy positivo para el superviviente Ricardo Salinas:

“ Lo que los científicos están haciendo en estos momentos está bien hecho porque están monitoreando los volcanes, los nevados. Si nosotros hubiésemos tenido en esos momentos un celular, muchos se habrían salvado. Pero nosotros no tuvimos nada de tecnología, nosotros estábamos ciegos. No sabíamos absolutamente nada. Hasta el último momento.”

www.novac-project.eu