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Se cumplen veinte años de la ejecución de los Ceausescu

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Se cumplen veinte años de la ejecución de los Ceausescu

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Hace veinte años, tres días después de haber escapado en helicóptero desde el tejado del Comité Central, el dictador Rumano Nicolae Ceausescu y su esposa Elena son detenidos en circunstancias, aún confusas.
 
Después de un rápido examen médico, son trasladados a la base militar de Targoviste, a cincuenta kilómetros de Bucarest. El 25 de diciembre son sometidos a un juicio sumario de cincuenta y cinco minutos, acusados, entre otras cosas de genocidio y condenados a muerte.  
Diez minutos después del veredicto, la sentencia se aplica y el mundo descubre los cadáveres acribillados a tiros del matrimonio.
 
Al día siguiente los rumanos ocupan de nuevo las calles. Quedan atrás veinticuatro años de régimen Ceausescu; pero el malestar no desaparece. Los rumanos tendrán que aprender a vivir con las imágenes del cambio de régimen más violento de todos los que tuvieron lugar en el Este de Europa.
 
El historiador, Bogdan Murgescu comenta que “después de que desaparecieran los Ceausescu, llegaron los trastornos. Aparecieron distintos puntos de vista sobre la revolución y sobre la dirección que debía seguirse en un futuro. La Revolución fue objeto de disputas políticas e ideológicas”.
 
Un sentimiento que todavía perdura. La sociedad rumana ha pagado cara la libertad y veinte años después, las querellas ideológicas siguen presentes. Muchos no esconden la decepción e incluso la nostalgia.
 
Un viandante comenta que ahora, nota “el reverso de la situación: las personas son víctimas del consumo, han perdido parte de sus ideales sociales. No son socialistas”
 
Esta otra mujer dice que “a veces echa de menos la época de Ceausescu. Había una disciplina impuesta, no aceptada libremente , pero era disciplina a fin de cuentas. Ahora la libertad se malinterpreta. Cada cual hace sólo lo que es mejor para él y no lo que debería”.
 
El país ha conseguido poner en pie una industria antes obsoleta, pero aún así sigue siendo uno de los más pobres de la Unión y su prosperidad a nivel mundial se sitúa este año en el puesto cuarenta y siete, en una lista de ciento cuatro.
 
Este periodista recuerda que “los primeros días de la revolución nos decíamos entre nosotros: me gustaría vivir en Estados Unidos. La mayor parte de la gente lo decía. Con el paso del tiempo el discurso cambió: la gente quería vivir en Alemania. Un año, dos tres, cinco años después, el destino soñado era Austria y ahora, veinte años más tarde, es Hungría”.
 
Rumanía fue el último Estado del Este en desligarse de Moscú y ha sido con Bulgaria el último en integrar, hace dos años, la Unión Europea.