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Dubai, un gigante con pies de barro

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Dubai, un gigante con pies de barro

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En apenas cincuenta años, la ciudad de Dubai, construída sobre un desierto de arena, se ha convertido en uno de los centros financieros y turísticos más importantes del mundo dotándose de unas infraestructuras únicas en Oriente Próximo.

Hombre fuerte del emirato desde los años 80 y hoy su soberano, Rached Al-Maktoum, ha sido el arquitecto de esta transformación.

Su objetivo era convertir Dubai en la “Córdoba moderna”, un modelo de coexistencia y símbolo del renacimiento árabe.

“¿Porqué no superar a Nueva York como centro de negocios? ¿Porqué no superar a Italia en el mundo de la cultura? ¿Y porqué no superar a Hong Kong y Singapur en el mercado de exportaciones? Podemos hacerlo, estamos trabajando en ello y seguiremos adelante”, explica un hombre de negocios de Dubai.

Durante años, Dubai ha atraído a inversores y a trabajadores extranjeros que hoy son el 90% de la población. La mitad de ellos trabajan en la construcción o en el mercado inmobiliario. Pero la crisis mundial puso en peligro al emirato. El pasado 25 de noviembre rozó la quiebra al no poder pagar las deudas de su conglomerado público Dubai World.

Philippe Rey es agente inmobiliario en Dubai desde hace 20 años. “Hasta hace un año y medio, cualquier proyecto era vendido en el plazo de tres días a una semana, cualquier edificio, sobre el plano. Pero con la crisis financiera mundial, el dinero se ha hecho escaso y muchos proyectos que habían sido lanzados han sido anulados. Los precios han caído hasta un 50%”, asegura Rey.

Dubai, que ha agotado sus recursos petroleros, pide ayuda al emirato vecino de Abu Dabi que a mediados del pasado mes de diciembre le concede un préstamo de 10 mil millones de dólares. Dubai World puede pagar así una deuda de cuatro mil millones de dólares de su inmobiliaria Nakheel.

Pero lo peor no ha pasado. Se estima que la deuda pública del emirato alcanza hoy los 100 mil millones de dólares. El tiempo de los proyectos faraónicos parece haber terminado, al menos por el momento, y Dubai debe enfrentarse cuanto antes a otro desafío de talla: la diversificación de su economía.