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Un atentado suicida golpea la capital de Daguestán

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Un atentado suicida golpea la capital de Daguestán

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Siete policías han muerto y más de veinte personas han resultado heridas en Majachkalá. Blancos de la guerrilla islámica en el Caúcaso Norte, esta y otras repúblicas rusas vecinas han sufrido más de cincuenta atentados desde septiembre.

Moscú ha intensificado sus operaciones, ahora denominadas, “antiterroristas”. Una rebelión que se nutre del fracaso de los responsables federales, el poder de los clanes locales, la corrupción, la pobreza, pero que tiene sus orígenes en las dos guerras de Chechenia.

Fue en Daguestán, “el país de las montañas”, donde comenzó la segunda, en 1999.

Los fundamentalistas chechenos liderados por Chamil Bassaiev alentaron la insurrección frenada por las tropas rusas que luego continuaron la lucha en territorio checheno. Diez años más tarde, Moscú da por finalizada la guerra en Chechenia.

Concretamente, el 16 de abril de 2009. Aunque las tropas rusas siguen sobre el terreno y bajo una aparente calma las muertes violentas se cuentan por centenares. 160, según cifras oficiales.

Los focos de insurrección se han extendido a otras repúblicas vecinas como Ingusetia y Osetia del Norte. La causa independentista ha derivado hacia la instauración de un estado islamista que reúna a todos los pueblos de confesión musulmana de Rusia.

El poder contraataca, el pasado mes de junio, tras el asesinato del ministro del Interior de Daguestán, el presidente Dimitri Medvedev adopta la retórica de su predecesor diciendo querer “liquidar la chusma terrorista.” Más tarde, admite que la pobreza y la falta de perspectivas empujan a los jóvenes a abrazar la rebelión islamista. Aunque Moscú, que ha liquidado a la mayoría de los líderes rebeldes chechenos, no está dispuesto a dejarse intimidar por esta nueva generación. Hay mucho oro negro en juego.