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Estructuras ecológicas

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Estructuras ecológicas

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Oficinas, centros comerciales e incluso viviendas energeticamente eficientes. Gracias a una arquitectura innovadora e inteligente, el ahorro de energía para regular la temperatura de un recinto, es posible. Ursula Eicker, coordinadora del proyecto CITYNET en la Universidad de Stuttgart declara:

“Hoy en día, más de la mitad de la población mundial vive en ciudades y el fenómeno va en aumento. Así que el consumo de energía en las ciudades es un tema importante para el futuro.”

Zerrin Yilmaz, profesora de la Universidad Técnica de Estambul, añade:

“ Los edificios consumen casi la mitad de la energía del país así que si conseguimos resolver el problema energético causado por los edificios resolveremos entonces la situación energética de un país entero.”

Zerrin Yilmaz y Ursula Eicker trabajan para construir las ciudades del futuro, lo menos contaminantes posible.

Desde sus universidades en Estambul y Stuttgart, colaboran en un proyecto europeo, CITYNET, que mezcla casos de la vida real y modelos de laboratorio.

La mayor parte de sus investigaciones se centra en las fachadas de los bloques de oficinas como nos explica Zerrin Yilmaz:

“ Estos son edificios de alta tecnología dotados de unos sistemas muy complicados de automatización. Consumen energía pero también ahorran mediante distintas tecnologías pasivas.”

Los sistemas pasivos ayudan a mantener un edificio a la temperatura adecuada evitando el uso de sistemas de climatización, grandes consumidores de energía.

En los laboratorios de la Universidad Técnica de Stuttgart, unas lamparas gigantescas simulan la luz del sol reflejada en la ventana de una oficina. Como nos explica la coordinadora del proyecto, Ursula Eicker, lo más complicado es generar aire frio:

“ Cuando hablamos de calefacción sabemos qué hay que hacer, sólo tenemos que aislarnos bien, instalar buenas ventanas y no habrá ningún problema. Sobre todo en las oficinas con los ordenadores, la iluminación, la gente, todo ello genera calor. Pero ¿cómo mantener estos edificios a una temperatura adecuada en verano, más fresca, incluso en Alemania donde el clima no es precisamente el más caluroso? Es un problema.”

Los investigadores ponen a prueba distintos tipos de sistemas de sombras en un entorno controlado. Ursula Eicker declara:

“ No sólo estudiamos las sombras del sol sino también sistemas enteros. Por ejemplo, aquí tenemos una doble fachada. Detrás de la primera fachada hay una segunda capa en la que observamos las corrientes de aire y cómo se cuelan en la oficina. Aquí no sólo investigamos las características térmicas u ópticas sino también las corrientes de aire en estos sistemas.”

Tobias Lea es un estudiante alemán que trabaja junto a sus colegas turcos en un proyecto de desarrollo urbanístico. Tobias trabaja con un túnel de viento en el que hay un reproducción del recién estrenado centro comercial Kanyon Centre en Estambul. Los estudiantes analizan cómo el rascacielo se puede ver afectado por su entorno. Tobias explica:

“Si se construyen otros inmuebles alrededor del edificio en el que estamos trabajando, los unos podrían verse afectados por los otros debido a turbulencias en el aire o la dirección del viento. Por eso no es estático y tenemos que estudiar la estructura del edificio desde todos los puntos de vista y direcciones posibles.”

El modelo está dotado de unos diminutos sensores que permiten medir la presión del aire, unos datos muy importantes para este estudio como explica Tobias:

“ La distribución de la presión es importante debido a la ventilación del edificio. Cuando el viento viene por detrás, la presión es positiva y cuando llega por delante la presión es negativa. Esta diferencia de presión en los dos lados del edificio produce corrientes de aire en el interior del mismo y eso es algo muy util para la ventilación y para refrescar el edificio.”

El equipo de la profesora Zerrin Yilmaz trabaja codo con codo con los responsables del Kanyon para conseguir una arquitectura eficiente a nivel enérgetico. El resultado de su trabajo se ve en la iluminación del edificio. La profesora Zerrin Yilmaz explica las ventajas de este proyecto.

“ Hoy en día nos estamos planteando el ahorro de energía gracias a la ventilación natural.
Además hemos realizado otros estudios sobre este edificio para conseguir una energía eficiente, por ejemplo, con aplicaciones fotovoltaicas para la producción de energía solar. También intentamos mejorar los aparatos de aire acondicionado para ahorrar energía e intentamos establecer parámetros sobre la relación entre el consumo de energía y el confort.”

Para hacerse una pequeña idea de cómo se consume energía en un área urbana se necesita una visión global o en este caso, un cielo artificial.

En los laboratorios de Stuttgart los investigadores trabajan con una lámpara que simula los efectos del sol. La luminosidad de la cúpula puede variar para imitar a la perfección la realidad. Ursula Eicker explica:

“ El cielo nunca tiene una luz uniforme. Se suelen observar álgunos parches más luminosos alrededor del sol y también en el horizonte. Tenemos que recrear esta situación de la manera más realista posible para luego poder decir que hay luz suficiente en este edificio.”

El cielo artifical ha sido utilizado para estudiar esta zona cercana a Stuttgart. Los investigadores observan cómo la distancia entre los edificios afecta a su exposición al sol. Esta zona está repleta de iniciativas para el ahorro de energía. En una de las oficinas, en el sótano, se encuentra una cámara frigorífica que transforma el calor proveniente de una planta de biomasa situada en los alrededores, en un líquido frio que alimenta las canalizaciones del edificio. Aquí también utilizan las previsiones meteorológicas para regular las temperaturas. Para la profesora Zerrin Yilmaz, lo más importante es el diseño de estos dispositivos:

“Tienes que encontrar la mejor solución durante la fase de diseño. Hay que probar distintos diseños para conseguir la mejor solución energética. Si consigues encontrar la mejor solución, el ahorro de energía será de un 50%. Es un porcentaje enorme si consideramos la cantidad de energía que se consume en estos edificios debido al gas natural para la calefacción, la refrigeración, la iluminación y todo lo demás.”

Estos investigadores no sólo desafían a la arquitectura con nuevas técnicas como la ventilación natural, también se enfrentan a un verdadero problema social como declara Ursula Eicker:

“ Hoy en día la calidad de los edificios es muy alta pero una vez construidos su funcionamiento no es del todo óptimo. Casi nadie presta atención a los sistemas de acondicionamiento, los sistemas de refrigeración se apagan y se encienden a deshora. Hay mucho consumo de energía en la ventilación, algo que es totalmente innecesario cuando no hay nadie en el edificio y también se dejan las luces encendidas. Todo esto depende, sobre todo, del usuario que debería estar más concienciado en el ahorro de energía.”

Al final, el buen uso y mantenimiento de estos edificios sólo depende de los que viven y trabajan en ellos.

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