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La saga de Opel

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La saga de Opel

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El 1 de Junio de 2009, el que fuera el mayor fabricante de coches del mundo, se acogió a la ley de protección de bancarrotas.

General Motors registró sus últimos beneficios en 2004. Desde entonces, el gigante de Detroit ha tenido que depender de las ayudades estatales, que asciendieron a 19.000 millones de dólares entre 2008 y 2009.

Con el fin de recuperarse, General Motors pretende deshacerse de sus filiales en Europa: Opel y Vauxhall, que ya no son tan rentables como antes.

Alemania ,con más de 24.000 empleados en plantilla, podría ser la que pagaría el precio más elevado en caso de una reestructuración . Para salvar sus fábricas, Berlín se involucra directamente en el proceso de búsqueda de comprador, y pone sobre la mesa un préstamo de 4.500 millones de euros.

El 10 de septiembre, gana el candidato favorito de Berlín, al confirmar General Motors su preferencia por la canadiense Magna junto con el banco estatal ruso Sberbank. Un anuncio bien recibido por la Canciller alemana, Angela Merkel:

“ Me alegro de que General Motors haya aceptado vender OPEL a Magna, siguiendo nuestros acuerdos y el apoyo del gobierno federal.”

Los compradores, acto seguido, anunciaron un severo recorte de empleos en Europa de hasta 10.500 trabajadores. Los sindicatos se movilizaron por toda Europa, aunque fue en España, Bélgica y Polonia, donde los trabajadores se sentían más amenazados. Se sospechaba que Berlín podría haber ya negociado con Magna la supervivencia de las fábricas alemanas.

Berlín negó que esto hubiera ocurrido, pero cuando el 4 de Noviembre, GM cambió de opinión y decidió mantener OPEL y Vauxhall, no tardó en reaccionar duramente y su ministro de Finanzas, Rainer Brüderle, calificó el comportamiento de General Motors de “inaceptable”

El gigante de Detroit anunció su intención de recortar 8300 empleos en Europe. El pasado 21 de Enero, se hizo oficial el cierre de la planta de Amberes en Bélgica, con la desaparición de 2.600 puestos de trabajo a lo largo de este año. Desde entonces, los trabajadores de Opel y Vauxhall esperan a que se abra el último capítulo de esta, ya, larga historia.