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La voz desgarradora de Kaufmann

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La voz desgarradora de Kaufmann

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Un Don José de Bisset apasionado, oscuro y aclamado por los críticos del mundo entero. Es el tenor alemán y ahora estrella internacional, Jonas Kaufmann. Es el guardián de una voz prodigiosa como él mismo nos lo explica:

“ Mi voz es, para mi, el instrumento más bonito del mundo porque no hay nada entremedias, sale directamente del cuerpo, de los sentimientos, fuera y para el mundo.”

En estos momentos, Kaufmann derrocha su talento interpretando el Werther de Massenet en la Ópera de la Bastilla de París.

Hoy domina su voz a la perfección pero esto no fue siempre así. Los malos consejos podrían haber echado por tierra su carrera de éxitos, por eso nos explica:

“ Tras mi primer año y al final de mi primer contrato perdí totalmente mi voz. No era ni siquiera capaz de cantar algo ligero y fácil. La gente espera unos tonos muy tradicionales de un joven tenor alemán. Empecé a cantar cada vez menos porque todo el mundo me decía “cállate, suave, no fuerces tu voz, no te pases” y terminé perdiéndola. Al final conocí a un profesor que me dijo “abre bien la boca, deja que salga tu voz. Canta con todas tus fuerzas”. “

Y es que la voz necesita ser tratada con mucha disciplina como el mismo Kaufmann nos explica:

“ Esa sensación de estar en escena y darse cuenta de que poco a poco la voz se debilita y que al final, no serás capaz de hablar durante los próximos diez minutos. Da mucho miedo.”

La fuerza de su voz no sólo emociona al público sino también al propio Kaufmann:

“ En mi canto se revelan mis verdaderos sentimientos. Se alcanza un punto de euforia, de completo heroísmo, de destrucción. Y aunque en un principio se cante para el público, en realidad llegas a lo más profundo de ti, a tu alma y eso puede asustar ya que transmites tus pensamientos y todos los sentimientos que llevas dentro.”

Pero no todo se encuentra en el escenario, el tenor alemán se alegra de poder decir que es capaz de desconectar de su íntimo y excepcional trabajo:

“ Cuando bajo de escena, gracias a Dios, vuelvo a ser el mismo. Pulso el botón de apagar y me convierto en Jonas Kaufmann de nuevo.”