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La Scala: cuando la pasión arrasa

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La Scala: cuando la pasión arrasa

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La Scala de Milan es una de las óperas más famosas del mundo debido, en gran parte, a su historia. Giuseppe Verdi revolucionó con sus composiciones cuando trabajó para esta ópera; grandes directores de orquesta como Arturo Toscanini o estrellas legendarias como Maria Callas sintieron y crecieron sobre este escenario.

Detrás de sus decorados y trajes majestuosos, se esconde una compleja maquinaria. En 2001 la antigua planta industrial para el corte de acero Ansaldo se convirtió en el centro de creación de la Scala. Escenografía, carpintería, diseño de vestuario, aquí se conservan con sumo cuidado más de 60.000 trajes procedentes de las más de 280 producciones que han pasado por la Scala desde 1911. Angelo Sala dirige estos talleres desde hace cuarenta años y explica:

“Este es el taller más grande del mundo en producciones de ópera. Estamos entre bastidores, esto es lo que el público no puede ver más allá del aspecto estético del escenario, esto es lo que mantiene el espectáculo y nunca será visto por el público. Es maravilloso porque puedes observar todos los mecanismos que envuelven a la ópera, muchas veces muy antiguos como unas simples cuerdas que se sujetan manualmente. Es un escenario que bien podría parecerse a uno del siglo dieciocho.”

Una maquinaria productora de emociones y de pasiones como la trasmitida por la ópera Rigoletto de Verdi. Leo Nucci está considerado el mejor Rigoletto de nuestros tiempos. Su voz ha emocionado a miles de espectadores durante más de 160 representaciones en La Scala. Por eso, éste barítono opina:

“La Scala es La Scala, sobre todo para los barítonos. Uno puede encontrar el éxito en cualquier parte pero si no lo vive en La Scala, una espina quedará clavada en el alma del cantante para siempre. En La Scala conocí a mi mujer. Aquí fuera, en la parada del tranvía número 1, bloqueé las puertas para preguntarle: ¿te quieres casar conmigo o no?”

Tras años de crisis, la ahora restaurada Scala sigue deleitando con su programa a críticos y público. Un lugar único por su creatividad como nos explica su director artístico, Stéphane Lissner:

“Yo que soy cartesiano y francés, llegar a encontrar un equilibrio entre la creatividad, la imaginación italiana, y al mismo tiempo intentar imponer una disciplina, darle un poco más de rigor… mezclar esto es lo más apasionante.

El público mantiene un relación íntima con esta ópera. Considera que forma parte de su vida. Aquí hay pasión, desde luego.”