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Lo último en ahorro de energía

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Atardece en una acogedora casa situada a las afueras de Helsinki. Es la hora de la cena del pequeño Otso y la estampa parece normal aunque las apariencias engañan. Mientras Otso cena, sus padres, Topi y Heli están ensayando un nuevo sistema que les permite controlar su consumo de energía en tiempo real.

Topi comenta:
“ Tenemos unos cuantos sensores instalados. Primero en la nevera y en el congelador, simplemente para comprobar los compresores y un buen funcionamiento general. También en el microondas, que por cierto consumimos mucho más desde la llegada del bebé, y luego en el hervidor eléctrico sólo por curiosidad, para ver cuánto consume”.

Pasi Hurri dirige la compañía que procesa toda la información recogida en el hogar de Topi y Heli. Hay una enorme cantidad de datos que procesar, medir y observar.
La familia puede controlar las variaciones de su consumo de energía a merced de su ordenador portátil o de un teléfono móvil con pantalla táctil.
Para Pasi Hurri, fundador de la compañía BaseN, este dispositivo es toda una revolución:
“En vez de recibir las facturas de la electricidad habituales, ofrecemos un control del consumo en vatios en tiempo real.
Un minuto después de haber realizado una acción que requiere un gasto energético, se puede observar a cuánto asciende el pico de energía consumida por los diferentes aparatos.”

Topi añade:
“ Por ejemplo observamos que cuando descongelamos el congelador y volvemos a ponerlo en marcha, éste consume un 15% menos de energía. “

Los experimentos de Topi en Helsinki forman parte de un proyecto de investigación europeo que desarrolla nuevas maneras de ayudar a los consumidores en el ahorro de energía. El software utilizado por Topi en su casa es el objeto de estudio del investigador italiano Giulio Jacucci.
Jacucci cree que los teléfonos móbiles son la herramienta perfecta para desarrollar este sistema de alerta energética:

“ Utilizamos esto para evaluar cómo utiliza la gente las nuevas aplicaciones de sus móbiles. “

Dos cámaras en el teléfono y una tercera sujeta al cuello graban cómo una persona hace uso del software en cuestión. El objetivo de Giulio es conseguir que este sistema, también conocido como Energy Life, sea lo más intuitivo posible.
Una gran parte de su trabajo se puede observar directamente en una pantalla como el mismo nos lo explica:

“ Mediante estos iconos hemos representado los diferentes aparatos de la casa, los dispositivos eléctricos y su consumo. También hay un icono que representa la casa entera.”

Los usuarios pueden saber si un aparato está encendido o apagado, si está utilizando más energía de la que debiera y también pueden comparar los niveles de consumo. Conseguir un buen funcionamiento de este dispositivo es todo un desafío como nos explica Giulio Jacucci:

“Con estos experimentos, hemos descubierto que la mejor manera de conectar con la información energética es mediante el tacto entre los dedos y una aplicación en tres dimensiones. Sin embargo estamos teniendo problemas en el diseño de un lenguaje fácil para entender este tipo de información y para conectar con esta aplicación.”

Giulio volvió a su Italia natal para estudiar cómo enseñar este tipo de información sobre ahorro de energía a los consumidores.
Para cada actualización de Energy Life, un equipo de la Universidad de Padua realiza unos veinte tests a varios voluntarios con el objetivo de observar sus reacciones.

Cada persona debe realizar una serie de tareas que permiten rastrear su consumo de energía. Mientras, los investigadores graban cómo interactúan con el software del teléfono. Luciano Gamberini, profesor de psicología de la Universidad de Padua explica:

“Utilizamos distintos métodos, análisis estructurado de vídeo y métodos más clásicos de ciencia cognitiva. Intentamos sugerir nuevas ideas en tiempo real a los investigadores técnicos. Cada día ponemos a prueba el trabajo realizado el día anterior por los ingenieros del proyecto y les mandamos nuestras conclusiones. Podemos decirles “tened cuidado, tres de cinco personas cometieron un error en esta operación”.

El equipo de Luciano no sólo intenta identificar los problemas de utilización sino también entender el comportamiento de las personas frente al consumo de energía. Mediante una serie de cuestionarios, por ejemplo, los voluntarios aseguraban tener una actitud ejemplar en cuanto al ahorro energético.
Luciano decidió entonces constrastar la información utilizando un detector de mentiras. Los resultados fueron sorprendentes como el mismo explica:

“Las estadísticas muestran resultados totalmente distintos en comparación con los revelados por los cuestionarios. Algunos comportamientos sobre sostenibilidad, como dejarse las luces encendidas en casa, no eran ciertas. Casi el 50% de la gente mintió en los cuestionarios.”

Para lanzarse al estrellato, el sistema Energy life debe ser fácil de aprender, eficaz y atractivo. El ingeniero Massimo Bertoncini aconseja a los coordinadores de este proyecto sobre cómo introducir el sistema en el mercado. Para eso, dice, tienes que aplicar una única regla:
“ Creemos que el consumidor pide una pequeña cantidad de información mostrada de la manera más clara posible.”

De vuelta a Finlandia, la temperatura exterior es de menos 23 grados. Tras seis meses probando este sistema, Topi ve en esta nueva fuente de información unas claras ventajas para su familia como él mismo confirma:

“ Te muestra hacia dónde se dirige la energía así que por supuesto eso hace que te preguntes, ¿es realmente necesario este tipo de tecnología?Obtienes una respuesta inmediata en vez de esperar la factura de la electricidad que llega seis meses más tarde.”

Los investigadores de este proyecto creen que muchos de los consumidores podrían reducir sus facturas en un 15% si estuvieran más atentos al consumo de energía.

www.energyawareness.eu/beaware