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Los accidentes graves de ferrocarril son raros en Europa, pero de nefastas consecuencias

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Los accidentes graves de ferrocarril son raros en Europa, pero de nefastas consecuencias

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Accidentes tan graves como el de Bélgica no ocurren muy a menudo en los ferrocarriles europeos. En junio de 1998, el tren más rápido y lujoso de Alemania, el Intercity Express, descarriló cerca de Eschede, en el norte del país, y se empotró a 200 km/h contra los pilares de un puente: murieron 101 pasajeros y 88 resultaron heridos de gravedad. Un problema de desgaste en una de las ruedas provocó el descarrilamiento.

Dieciséis meses más tarde, la tragedia golpeó la estación londinense de Paddington. Dos trenes chocaron frontalmente a una velocidad combinada de 210 km/h después de que uno de los maquinistas se saltara un semáforo en rojo: murieron 31 personas y hubo más de 200 heridos.

En el año 2006, Alemania volvió a ser escenario de un accidente de trenes. Un transrápido de propulsión electromagnética chocó con un vehículo de mantenimiento mientras circulaba por una vía de pruebas: hubo 23 muertos y 10 heridos. La colisión se debió a un error humano.