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El futuro político y económico de Kosovo tras su declaración de independencia

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El futuro político y económico de Kosovo tras su declaración de independencia

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Han pasado dos años desde la declaración de independencia de Kosovo y 10 desde el fin de la guerra entre Belgrado y los albanokosovares. ¿Cuál es el futuro político y económico de esta pequeña república?

Jean-Michel de Walle una analista de la Universidad Libre de Bruselas explica que la independencia no ha resuelto nada. “Los que pensaban que la independencia iba solventar, por arte de magia, los problemas de Kosovo, a estas alturas deben haberse dado cuenta de que sus problemas siguen siendo los mismos. No son más graves pero tampoco se han resuelto”, ha añadido de Walle.

Desde el fin de la guerra con Belgrado, Kosovo ha recibido 4.000 millones de euros de ayuda financiera. En 2008, Pristina creyó poder salir adelante gracias a sus recursos minerales y a sus jóvenes, pero la pobreza, el crimen y la corrupción reinan en el país. Los donadores quieren reducir las ayudas. Un revés para Kosovo, que cuenta con dos millones de habitantes. Un 40% de la población activa está en el paro y los ingresos medios anuales por persona a duras penas llegan a los 1.760 euros.

“Desde el principio supimos que Kosovo supondría una carga económica. Es un país sin recursos naturales, industriales ni agrarios. Es un país pobre, sin estructura, sin riqueza natural y eso es en sí un problem, explica el analista de la Universidad Libre de Bruselas. “Todo eso se complica por la falta de una administración competente, de políticas públicas y de una elite política, económica y social capaz de desarrollar un verdadero proyecto político para ese país”, afirma Jean-Michel de Walle.

Pero la dependencia no es sólo económica también en materia de seguridad: 10.000 soldados de la fuerza para el mantenimiento de la paz en Kosovo (KFOR) y 2.000 policías de la UE luchan contra el crimen organizado y controlan los posibles enfrentamientos entre albanokosovares y la minoría serbia.

Esta minoría, asentada principalmente en el norte, no reconoce las instituciones kosovares y cuenta con el apoyo incondicional de Belgrado.

La situación de Kosovo poco puede evolucionar hasta que el Tribunal Internacional de Justicia no se pronuncie sobre la legalidad de su independencia proclamada por las autoridades kosovares como explica el analista Jean-Michel de Walle: “¿Este reconocimiento es legítimo a nivel de derecho internacional o no? Mientras no tengamos esa respuesta, será muy complicado avanzar. Para Serbia, incluso teniendo un gobierno democrático y pro europeo, es absolutamente inaceptable”

Dentro de unos meses el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya debe tomar su decisión. Si se pronuncia a favor de Pristina, tal vez serbios y kosovares se sienten en la mesa de negociaciones y Kosovo pueda construir un futuro más prometedor.