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El pulso entre el gobierno del AKP y el ejército turco

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El pulso entre el gobierno del AKP y el ejército turco

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El ejército turco, el segundo más grande de la OTAN después del estadounidense, es la institución más popular del país. Considerado como el garante de la república laica fundada por Atatürk, el ejército turco se ha inmiscuído en varias ocasiones en los asuntos polítios del país.

Abdullah Gül, recién elegido presidente, fue víctima de ello. El general Yasar Buyukanit había boicoteado apenas una semana antes de un desfile al que asistieron juntos la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente de Turquía.

Desde 1960, tres golpes de Estado han consolidado el poder de los militares en Turquía. Durante el último de ellos, en 1980, el ejército redactó la actual Constitución del país. Para el Jefe del Estado Mayor de la época, se trataba de salvar la democracia. “Estamos aquí para reconstruir y mejorar la democracia del país puesto que ésta ha dejado de funcionar”, dijo.

Pero una vez que los islamistas moderados del Partido de la Justicia y el Desarrollo llegan al poder, tras décadas de gobiernos laicos, la situación cambia y el pulso comienza con los militares.

Irritados con el velo, prohibido por las instituciones del Estado, pero que llevan las esposas de Erdogan y Gül, en 2007 el ejército intenta impedir la elección de este último a la presidencia del país, en vano.

Un año más tarde el ejército apoyará la tentativa del Fiscal General de prohibir el AKP. Al final, el Tribunal Constitucional fallará a favor de los islamistas moderados por tan sólo un voto de diferencia: de entre los once jueces del Tribunal, seis votaron a favor de la prohibición.

Durante todos estos años los contraataques del AKP no se han hecho esperar. En 2004, el gobierno reformó el Consejo de Seguridad Nacional, en el que los militares conseguían siempre imponerse. Desde entonces su opinión es sólo consultativa.

Pero el golpe más duro contra el pestigio del ejército es el caso “Ergenekon”, una supuesta red que tendría como objetivo acabar con el gobierno. Militares, pero también estudiantes y periodistas, se encuentran entre los 200 acusados en este polémico proceso.

El pasado mes de enero, el Jefe del Estado Mayor, Ilker Basbug, denunció una campaña de denigración contra el ejército y afirmó que el tiempo de los golpes de Estado ya ha terminado. “Os pregunto cómo un ejército que envía a sus soldados a la guerra exclamando Allah, Allah, puede intentar poner bombas en mezquitas. Es injusto, yo os maldigo”, dijo.