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Los gitanos de "Roma Mahalla", los olvidados de Mitrovica

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Los gitanos de "Roma Mahalla", los olvidados de Mitrovica

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El jefe de la diplomacia francesa, Bernard Kouchner, se encuentra este martes de visita en Kosovo. Antes de llegar a Pristina, Kouchner se ha reunido también con los dirigentes serbios para pedirles que emprendan el camino de la reconciliación con su antigua provincia cuya independencia ha sido reconocida por Francia pero no por Serbia y varios países de la Unión Europea.

Las diferencias entre Belgrado y Pristina también están presentes dentro del propio Kosovo. Como en la ciudad de Mitrovica, símbolo de la división entre las dos comunidades donde la independencia no ha hecho más que reavivar las tensiones.

Ciudad dividida por el río Ibar, la comunidad serbia ocupa la parte norte de Mitrovica. En la parte sur se encuentran los albanokosovares así como otras comunidades, entre ellas la gitana.

Los gitanos de Mitrovica vivían en el barrio de “Roma Mahalla” pero sus casas fueron destruídas durante la guerra y hoy el barrio sigue en fase de reconstrucción.

Decenas de familias esperan desde hace diez años en un campo establecido por Naciones Unidas y donde deberían haber pasado sólo 45 días.

Este campo se encuentra cerca de antiguas minas de plomo hoy cerradas pero que nadie ha descontaminado.

Hoy 200 niños de la comunidad están enfermos como los hijos de Safeta, una de las madres del campo.

“Mi hijo tiene la presión sanguínea muy alta y diabetes. Nadie nos ayuda, Robert tiene insuficiencia renal. Nosotros encontramos la comida en la basura”, dice.

80 personas ya han muerto en este campo de desplazados en una década. Y si en un futuro inmediato consiguieran ser realojados necesitarían al menos diez años de tratamientos intensivos para curarse.

Grupo de activistas en favor de los Derechos Humanos denuncian que nadie haya intentado hasta ahora solucionar la situación.

“Nadie ha intentado evacuar ni a los niños ni a las mujeres embarazadas para que puedan recibir tratamiento médico. Sólo ha habido una persona, una enfermera que se enfadó tanto con la situación que tuvo que ser transferida apenas dos meses después de llegar al campo”, explica un activista.

Los defensores de Derechos Humanos han denunciado el silencio entorno a este escándalo. Por el momento nadie ha propuesto una solución para las decenas de familias que siguen en el campo arriesgando sus vidas.