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Los suníes de Irak votan por primera vez desde la caída de Sadam

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Los suníes de Irak votan por primera vez desde la caída de Sadam

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Por segunda vez desde la caída de Sadam Hussein y cuando faltan unos meses para que las tropas estadounidenses se retiren, los iraquíes celebran elecciones legislativas en un ambiente relativamente tranquilo a pesar de las amenazas de Al Qaeda.

Los comicios deberían consagrar la hegemonía chií además de la vuelta suní a la escena política del país.

Casi 20 millones de iraquíes participarán en estas elecciones. Casi un millón y medio de ellos lo harán en el extranjero, para elegir a 325 diputados. Ocho de los escaños del Parlamento iraquí están reservados a las minorías y 82 a las mujeres.

Los resultados que conseguirán las mujeres en el parlamento servirán para medir la evolución de los cambios que se han llevado a cabo en Irak en los últimos años. De entre los seis mil candidatos que hay en estas elecciones, 1,800 son mujeres.

Pero la gran novedad de estos comicios será sin duda la participación de los suníes. En 2005, esta comunidad, que representa más del 23% de la población, había boicoteado las elecciones. Esta vez sin embargo se espera que la participación sea muy alta. Los suníes estarán bien representados en los comicios o por haber presentado sus propias listas o por su presencia en coaliciones.

Y las principales coaliciones de estas elecciones serán las siguientes:

- La alianza por el Estado de Derecho del actual primer ministro Al Maliki de la que forman parte 40 movimientos chíies y suníes.

- El bloque Iraquí, que es la formación más popular entre los suníes

- La Alianza Nacional Iraquí, principalmente chií, seguidores de Moktada al Sadr

- Y por último, la coalición kurda dominada por los dos partidos que controlan el Kurdistán iraquí.

El futuro primer ministro deberá sobre todo ser capaz de crear alianzas con sus rivales puesto que el sistema proporcional no permite a ninguna formación obtener la mayoría. Además, deberá poner en marcha la economía del país, los servicios públicos, las redes de agua y las de electricidad.

Sin olvidar la seguridad que deberá ser garantizada por 750,000 soldados y policías iraquíes una vez que los soldados de la coalición internacional abandonen el país.