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Tailandia: "Camisas rojas" versus "amarillos"

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Tailandia: "Camisas rojas" versus "amarillos"

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¿Quienes son esos miles manifestantes, vestidos de rojo, que inundan el centro de Bangkok desde hace días? Son los partidarios del prófugo ex primer ministro, Thaksin Shinawatra. Este multimillonario dirige las protestas desde el exilio. Hace dos años fue condenado en rebeldía por un delito de corrupción.

El país está a la espera de saber cuál será el siguiente movimiento de su partido, el Frente Unido para la Democracia y contra la Dictadura, que acusa al poder de estar al servicio de la élite del país.

“Los camisas rojas crecen enormemente porque el régimen aristocrático en el poder destruye la justicia social”, dice uno de los líderes de la oposición.

La oposición acusa al gobierno de ignorar a todo lo que no sean las élites y clases medias de Bangkok. Shinawatra supo granjearse el apoyo de los campesinos a través de programas de microcréditos que le hicieron muy popular entre 2001 y 2006. Sus partidarios hicieron, sin embargo, la vista gorda respecto a sus prácticas corruptas.

En septiembre de 2006, los militares se hicieron con el poder. Los opositores de Shinawatra, con el amarillo monárquico por bandera, apoyaron el golpe de Estado, el decimoctavo desde 1930.

Una beneficiosa venta de acciones, libre de impuestos, que realizó la familia de Shinawatra, esa fue la acusación que alegaron los golpistas para justificar el cambio de régimen.

En 2008, fue el turno de los “amarillos”. Durante una semana ocuparon los dos aeropuertos de Bangkok. El movimiento, organizado por La Alianza del Pueblo para la Democracia no cedió hasta que el Tribunal Constitucional inhabilitó a todos los líderes de los partidos gobernantes, próximos a Shinawatra, por fraude electoral.

La Alianza declaró su victoria y su líder, Abhisit Vejjajiva, fue nombrado primer ministro sin pasar por las urnas. Nombramiento impugnado, sistemáticamente, por los “camisas rojas”.

En abril de 2009, las protestas llegaron hasta la cumbre de La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático celebrada en Pattaya, ante el caos, el gobierno tuvo que suspenderla.