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La obsesión de Obama

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La obsesión de Obama

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El presidente estadounidense y buena parte de los demócratas han agotado sus últimos cartuchos en la batalla de la reforma sanitaria que los republicanos, y algunos demócratas recalcitrantes, han intentado torpedear.

Ofrecer una cobertura médica a casi todos los estadounidenses, reduciendo, al mismo tiempo su coste financiero, más que un objetivo, es una obsesión para la que Obama tiene todo tipo de argumentos.

“Estoy aquí por la historia de mi propia madre. Ella murió de cáncer y en los últimos seis meses de su vida, estuvo en su habitación de hospital discutiendo por teléfono con compañías de seguros en vez de enfocarse en mejorarse y pasar tiempo con su familia.”

En Estados Unidos, el gobierno financia dos programas, MEDICARE Y MEDICAID que proveen atención médica, respectivamente, a los mayores de 65 años y a los más pobres.

El 58% de la población dispone de seguro privado mientras que un 15% nada de nada.

Los estadounidenses se gastan más de dos billones de dólares en gastos de sanidad, el 16%del PIB. Cifra que pasa factura, la mitad de las personas que se declaran en quiebra es debido a los gastos de sanidad.

Las cuotas exhorbitantes de muchos seguros privados no cubren, forzosamente, todos los gastos, y arruinados, muchos trabajadores pasan al MEDICAID, si son lo suficientemente pobres, si no, dependen de la buena voluntad de las asociaciones benévolas.

La reforma proporcionará cobertura a 31 millones de ciudadanos más. La factura: 940.000 millones de dólares durante diez años. Pero con la ventaja de recortar el déficit federal por valor de 138.000 millones de dólares.

Con la reforma el gobierno pretende poner freno al desperdicio y al abuso en el sistema de salud.

Se creará un organismo que impondrá reglamentos más estrictos para las compañías de seguros. Se dará caza a las primas excesivas y a prácticas como la exclusión de personas con problemas médicos preexistentes o el abandono de la cobertura cuando alguien enferma.

La reforma preve nuevas cotizaciones para los más ricos con el fin de financiar las pensiones. Cotizaciones impuestas, también, a las compañías farmacéuticas que acusan al gobierno de querer apoderarse de esta industria.