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Los robots se humanizan

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Los robots se humanizan

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Estamos en Budapest con Erica y Borka. Erica sufrió un accidente de tráfico cuando tenía dos años y su movilidad se vió reducida a una silla de ruedas. Borka es su perro guía. Los dos forman parte de un proyecto de investigación de la Unión Europea que estudia la interacción entre los dos seres. El objetivo es basarse en su comportamiento para crear futuros robots capaces de asistir al ser humano. Para Erica, su perro es imprescindible en su vida como ella misma explica:

“ Lo primero que me aporta Borka es ayuda física. Recoge las cosas que se me han caído o me acerca la cesta, abre las puertas e incluso apaga las luces. Además, y esto me parece aún más importante, es un verdadero amigo y compañero, me ayuda a integrarme socialmente cada día.”

A través de las cámaras instaladas en una habitación habilitada para este proyecto, los investigadores estudian el sentido de la orientación de los perros, cómo se posicionan éstos frente a sus amos, cómo interactúan o cómo toman la iniciativa. Márta Gácsi, etóloga de la Universidad de Eötvös explica:

“ Intentamos estudiar elementos básicos del comportamiento e interpretarlos en algoritmos. Creo que si una mínima parte de estos algoritmos pueden ser utilizados en los robots, las máquinas serían infinitamente más creíbles, más humanas y más cercanas.”

Cuando Erica abre un armario, su compañero fiel se acerca para ver si necesita algún tipo de ayuda. El perro es capaz de entender rapidamente sus órdenes.

¿Qué pasaría si los robots fueran capaces de hacer lo mismo?

En Hatfield, cerca de Londres, los investigadores prueban distintos prototipos de robots en una casa particular y observan si éstos son capaces de actuar en distintas situaciones de la vida real. Por ejemplo, la puerta abierta de la nevera es capaz de activar un sensor que despierta a su vez a un robot llamado Pioneer. Gracias a unos sensores instalados en el techo de toda la casa, el robot se acerca a su amo y le ofrece ayuda. De esta forma, en el despacho, cuando la pantalla del ordenador se enciende, Pioneer recibe una señal, se acerca entonces y ofrece un zumo. Kyron de Casse, estudiante de la Universidad de Hertfordshire explica las funciones de estas máquinas:

“ Las dos funciones principales de este robot son ofrecer su ayuda para recordar cosas que se han olvidado y dar asistencia física. Por ejemplo si organizas una cena y no quieres desplazarte de un lado a otro con la comida, puedes servirte del robot para que lo haga por ti. Y esto significa una ayuda muy importante, sobre todo para gente con alguna discapacidad o problemas para andar.”

Este robot se mantiene a una distancia prudente del ser humano gracias a un sistema de detectores ópticos e infrarrojos. Es el primer paso hacia un comportamiento social adecuado.
Para Kerstin Dautenhan, profesor de Inteligencia Artificial de la Universidad de Hertfordshire, es posible desarrollar un comportamiento en un robot:

“ Los robots no son ni personas ni animales, son máquinas. Aunque no sientan, sí que podemos desarrollar un cierto tipo de comportamiento en ellas.”

Esto explica también por qué muchos de los investigadores de este proyecto no son solo ingenieros sino también biólogos. Su objetivo es recrear procesos cognitivos basados en comportamientos ya observados en la Naturaleza.

Peter McOwan, coordinador del proyecto LIREC explica:

“Entender, por ejemplo, cómo captamos la atención de un perro, cómo entendemos su personalidad a través de sus movimientos, todo ello permite hacernos una idea de cómo implantar estos comportamientos en los robots. Y así crear, en un futuro, máquinas que no sean modelos perfectos de los perros sino que transmitan su ternura y su carácter. De esta forma, las nuevas tecnologías serán mucho más fáciles de utilizar.”

A diferencia de los robots, los perros expresan sus propias emociones, reaccionando por ejemplo, cuando alguien entra en una habitación. Observan el comportamiento de su amo y actúan en consecuencia. Los perros son sensibles a cualquier cambio que pueda producirse en su entorno. Y por eso tienen una gran facilidad para sentir el peligro.

Márta Gácsi realiza una prueba:

“ Ahora su ama se pone a llorar… Observe al perro: primero mira…da un beso…otro beso…salta, se emociona y expresa sus emociones de una manera muy fuerte y las vocaliza. Esta es una señal de alarma…y ahora es cuando se acerca al extraño que se supone debe ayudar a su ama!”

Ádám Miklósi, biólogo especializado en el comportamiento canino de la Universidad Eötvös, añade:

“ Siempre existirán diferencias entre los robots y los perros porque tienen funciones distintas, los robots son más útiles en situaciones específicas, por ejemplo cuando se trata de un intercambio de información y comunicación verbal. Pero los perros siempre tendrán esa capacidad de agradar al ser humano y de ser tan sociables. Y bueno, son unos seres vivos que cuentan con su propia personalidad y esto gusta a la gente y espero que nunca cambie.”

Así que en un principio, los robots no sustituirán a nuestras mascotas. Pero, ¿hasta qué punto pueden llegar a humanizarse?

Nos vamos a la Universidad de Edimburgo para conocer a SARAH (Social Agent Robot to Aid Human), une mujer virtual que puede ver, hablar e incluso moverse. Amol Deshmuk, investigador asociado a la Universidad Heriott Watt nos presenta a este personaje tan especial:

SARAH es una asistente. Su función consiste en realizar distintas tareas para los trabajadores del laboratorio, por ejemplo, acercando el teléfono.”

Al igual que Pioneer, SARAH también se deja guiar por unos sensores situados en el techo y por lo tanto puede seguir a las personas por todo el edificio. Amol Deshmukh añade:

“ Es el concepto de la migración, es decir que podemos transportar el espíritu virtual de SARAH y reencarnarlo en otro dispositivo. De esta forma, su software puede instalarse en cualquier periférico y el usuario puede llevarlo a cualquier parte. A su vez este software puede migrar desde el periférico a una pantalla, por ejemplo.”

SARAH puede reconocer a la persona que tiene enfrente y responder a sus preguntas por SMS. Mei Yii Lim, investigadora asociada a la Universidad Heriot Watt explica los objetivos del proyecto:

“ Investigamos cómo crear una mente virtual lo más humana posible. Así que estamos buscando distintos mecanismos de memoria que puedan ser de utilidad para el ser humano. El objetivo es que SARAH pueda reconocer a los distintos usuarios y recordar sus preferencias. De esta forma se puede adaptar a cada persona y ayudarles mejor.”