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Conferencia de donantes para la reconstrucción de Haití

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Conferencia de donantes para la reconstrucción de Haití

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Dos meses y medio después del devastador seísmo que asoló Haiti, la ayuda internacional ha permitido afrontar la emergencia. Pero no basta. La ONU volverá a reclamar la generosidad internacional este miércoles en la Conferencia de donantes para la Reconstrucción que se celebrará en Nueva York. Se trata no sólo de dar continuidad a las ayudas, sino de levantar un Haití mejor: de darle los medios para que se libere de la pobreza.

El terremoto del pasado 12 de enero dejó más de 220.000 muertos y un millón y medio de damnificados. La evaluación de daños materiales oscila entre los ocho mil y los catorce mil millones de dólares, es decir, al menos un 120% del PIB.

En Puerto Príncipe, donde se concentra el 65% de la actividad económica del país, el movimiento telúrico destruyó cien mil edificios, afectó a más de doscientos mil y echó abajo 1.300 escuelas y 50 hospitales y centros de salud.

El Palacio presidencial en la capital haitiana quedó reducido a escombros. Como el Parlamento, el Palacio de justicia y la mayor parte de edificios públicos. Símbolos de un Estado sin referentes físicos y desacreditado por su falta de reacción en las horas siguientes al terremoto.

Harán falta once mil millones y medio de dólares para financiar la reconstrucción de la nación caribeña en las próximas dos décadas. Los donantes deberían reunir tres mil ochocientos millones de dólares con los que actuar los próximos 18 meses. El Gobierno haitiano ha pedido 350 millones suplementarios para mantener los servicios públicos y pagar los sueldos atrasados.

La tensión social se alimenta de la lentitud con la que para muchos supervivientes se distribuyen las ayudas y las sospechas de corrupción hacia las autoridades haitianas, que controlan los canales locales de distribución.

Los donantes debatirán el establecimiento de un Fondo de Reconstrucción administrado por el Gobierno haitiano y la comunidad internacional bajo supervisión de la ONU y con el Banco Mundial como agente fiscal.

Fondo que financiaría la desconcentración y la descentralización de Haití, incluidas la creación de nuevos polos de desarrollo en todo el país, la gestión del riesgo de desastres, la dotación de infraestructuras y el desarrollo de cuencas hidrográficas que favorezcan la agricultura y el autoabastecimiento económico para que el país logre salir del círculo vicioso de miseria e inestabilidad política que lo lastraba antes del terremoto.