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Dokú Umarov, líder separatista islámico checheno

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Dokú Umarov, líder separatista islámico checheno

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Tiene 46 años y se ha convertido en el enemigo número uno de Moscú tras reivindicar la autoría del doble atentado en el metro de la capital rusa. Le han dado varias veces por muerto. Se ha llegado incluso a anunciar su captura a manos de las tropas rusas.

Dokú Umarov, conocido también bajo el nombre de Emir Abu Usman, se ha aupado como cabecilla de los separatistas islámicos de Chechenia y del Cáucaso Norte ruso, autoproclamándose, hace tres años, Emir de la región.

Su zona de influencia, o supuesto emirato, va desde Daguestán, al este, hasta la República de Karachevo-Cherkesia, al oeste. Seis repúblicas donde Umarov pretende instaurar la sharía o ley islámica.

Si ha llegado a lo que es hoy, ha sido ni más ni menos porque sus predecesores fueron aniquilados. El último, Abdul Jalim Saidullayev, fue ejecutado por las fuerzas rusas en junio de 2006.
Este había recogido el testigo como líder segregacionista sólo un año antes tras la muerte de Aslán Masjádov, independentista moderado elegido en las primeras presidenciales chechenas en 1997. Y que sólo tras sus fallidos intentos de establecer un diálogo con Moscú decidió encabezar la lucha armada durante la Segunda Guerra de Chechenia.
Abatido en una operación de las fuerzas rusas en 2005, el poder pasó al jefe guerrillero Basáyev, responsable directo de la toma de rehenes en el teatro Dubrovka de Moscú en 2002 y de la matanza en el colegio de Beslán, en Osetia del Norte, en 2004. Basáyev llegó a ser mano derecha de Umarov en 2006, pero también fue aniquilado rápidamente.

Es obligado constatar que la rebelión secesionista, a medida que iban cayendo sus históricos líderes político-militares, ha ensalzado hasta el poder a elementos armados más radicales.

“Obviamente los servicios de seguridad rusos estaban convencidos de que aniquilando a las figuras simbólicas de la insurgencia acabarían con el problema. Pero la historia a demostrado que no es así”, explica un especialista.

Perseguido sin descanso por las fuerzas rusas y las autoridades chechenas pro rusas, Umarov afirma tener milles de muyahidines bajo sus órdenes. Su discurso es ambiguo: se proclama un guerrillero independentista y rechaza la imágen de islamista radical y el uso de la violencia y del terrorismo contra civiles.

Pero en cambio ha reivindicado la autoría de los últimos ataques en Moscú, así como el atentado del año pasado contra el tren que iba de la capital a San Petersburgo, en el que murieron 27 personas. Acciones que considera respuestas a los crímenes comentidos por el Ejército ruso en el Cáucaso.