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La matanza de Katyn: miles de polacos ejecutados por las tropas soviéticas

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La matanza de Katyn: miles de polacos ejecutados por las tropas soviéticas

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Después de que la Alemania nazi y la URSS firmaran en 1939 el pacto de no agresión Mólotov-Ribbentrop, que dejó las manos libres a Hitler para atacar Polonia e iniciar la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Rojo irrumpió en las regiones orientales polacas.

Katyn, cerca de la ciudad de Smolensk, junto a la frontera con Bielorrusia, es el nombre genérico bajo el que se conoce la matanza por los servicios secretos soviéticos en 1940 y 1941 de unos 22.000 oficiales y e intelectuales polacos, asesinados de un tiro en la nuca en territorio ruso, ucraniano y bielorruso.

El abogado Boleslaw Skapsi fue uno de los civiles ejecutados. Andrej creció sin su padre.

“El 3 de junio de 1943, el nombre de mi padre aperció en una lista de cuerpos exhumados. Yo entonces tenía cinco años, y desgraciadamente ya había perdido también a mi madre. Ella había fallecido seis meses antes, había pasado todo ese tiempo sin saber que era viuda”, explica Andrej.

La matanza de Katyn fue negada durante medio siglo por la URSS, que acusó de ella a las tropas nazis, después de que éstas, en su avance hacia el Este descubrieran en 1943 las fosas comunes con los restos de los militares polacos asesinados.

“Desde que se descubrieron los primeros restos de oficiales polacos en un bosque, a las afueras de Smolensk, la matanza de Katyn estuvo rodeada de innumerables manipulaciones y mentiras, sobre todo de parte de los autores de la masacre, La Unión Soviética y sus líderes, que inmediatamente intentaron echarle la culpa a los alemanes. Y mantuvieron esta versión durante toda la posguerra y la era de la República Popular polaca”, cuenta un historiados polaco.

Sólo en 1989 el último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, reconoció la responsabilidad de la URSS por aquella matanza, y en 1992 el primer presidente ruso, Borís Yeltsin, entregó al entonces jefe de Estado polaco, Lech Walesa, documentos que probaban la matanza.

Pero la justicia rusa ha rechazado una y otra vez las demandas y recursos de las familias de las víctimas, que buscan su rehabilitación. Desde el 2006, Varsovia espera que la Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo califique de “crimen contra la humanidad” lo ocurrido.