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Ayuda para los enfermos de Alzheimer y Parkinson

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Ayuda para los enfermos de Alzheimer y Parkinson

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Tienen entre cuarenta y ochenta años aunque la mayoría superan los sesenta. Según estadísticas oficiales se cuentan hasta cinco millones de afectados en la Unión Europea. Son los pacientes de Alzheimer y Parkinson, dos de las enfermedades que más afectan a la tercera edad.
A pesar de los esfuerzos de la científicos, a día de hoy, no existe ningún tratamiento eficaz. Rose-Marie Dröes, profesora de cuidados psicológicos en la Universidad VU de Amsterdam explica:

“El Parkinson y la demencia senil son enfermedades neurológicas y degenerativas. Es decir que los síntomas empeoran a medida que la enfermedad progresa. En el caso de la demencia los primeros síntomas son cognitivos. La persona tiene problemas a la hora de memorizar todo tipo de actividad, incluso actos banales de la vida diaria.”

El 70% de los afectados reciben cuidados en su domicilio o en centros especializados. Pero el aumento de los casos registrados ha dado la señal de alarma, por eso los científicos se esfuerzan en encontrar soluciones que puedan aliviar el sufrimiento de estas personas. Para Irek Karkowski, coordinador del proyecto Rosetta, éstas son los objetivos:

“ La idea es utilizar las nuevas tecnologías para ayudar a gente con enfermedades degenerativas, como la demencia, para que puedan conservar su capacidad de autonomía y una cierta calidad de vida, de manera que puedan vivir tranquilamente en sus casas sin que esto suponga un problema.”

Así es como comenzó Rosetta. Este proyecto europeo desarrolla entornos asistidos e inteligentes, capaces de alertar a los servicios médicos si el paciente está en situación de peligro. Este tipo de dispositivo se desarrolla en un centro de investigación situado en Alemania, cerca de Frankfurt. El científico Andreas Jedlitschka del Instituto Fraunhofer explica:

“En estos laboratorios realizamos pruebas con sensores para monitorizar sus comportamientos.”

Además de poder utilizarse en domicilios privados, este tipo de tecnología también puede instalarse en residencias para ancianos. El sistema en cuestión no atenta contra la privacidad ya que sólo graba sonidos y analiza los movimientos de los pacientes. Christian Madler, anestesista de la Universidad de Mainz declara:

“Nuestro objetivo es ayudar a personas mayores en caso de urgencia porque suelen vivir solos. Este tipo de actividades no pueden ser reconocidos por sistemas tradicionales.”

Elisabeth Athmer-Aghina es una profesora jubilada de 85 años que vive precisamente sola. A pesar de su enfermedad, mantiene el contacto con sus nietos vía internet. Unos sensores instalados en su casa la acompañan en sus movimientos y advierten a un centro remoto en caso de peligro. Para ella, este sistema ha sido un alivio:

“Una vez me quedé tres horas tirada en el suelo cerca de mi cama. Ahora me siento mucho más segura. Ya no te preguntas cuánto tiempo tendrás que esperar a que alguien te ayude. Ahora ya no me siento sola.”

En esta residencia situada en Holanda se realizan unas pruebas de Monitorización a Corto Plazo. Gracias a este sistema, los pacientes se pueden ayudar los unos a los otros y recibir cuidados diarios. Este dispositivo tiene efectos positivos en el estado de ánimo de los enfermos.
Ad Witlox, director de la residencia Zorgpalet Baarn-Soest declara:

“El problema en este caso no es la enfermedad en sí, si progresa o no, es el estado en el que se encuentran los pacientes cuando viven en sus casas o en residencias donde no conocen a los cuidadores ni a las personas que viven ahí. El mejor tratamiento es que puedan seguir viviendo en sus casas.”

Este proyecto también piensa en las personas que asisten a los pacientes. Gracias a una pantalla táctil el enfermo puede mejorar a la hora de memorizar acciones, recordar funciones básicas y comunicarse con los demás con mayor facilidad.
Albert es el marido de una paciente con Alzheimer. Para él, este sistema puede ser paliativo para el enfermo:

“Cuando llega la hora del desayuno o de la comida, el sistema muestra en la pantalla el icono de algún alimento. De esta forma, se entera de si tiene que comer. Con este dispositivo en casa mi mujer ya no está sola y la verdad es que necesita asistencia constante. Ya no es capaz de situarse en la casa y se pierde. Los sensores le dan una cierta seguridad y la sensación de que ya no está sola.”

Las investigaciones siguen su curso. A partir del año 2012 se pondrán a prueba, en tres países de la Unión Europea, treinta sistemas de sensores y tecnologías asistidas, dirigidas gracias a un servidor remoto.Ardjan De Jong, científico de Tno explica:

“Este sensor es una señal luminosa. Está instalado en el techo, encima de la cama y transmite señales de radiofrecuencia que se reflejan en el paciente. Este dispositivo permite medir la distancia entre el sensor y la persona y analizar sus movimientos. También podemos captar su respiración, los latidos del corazón y los movimientos de los miembros.”

Todo son ventajas en este tecnológico sistema pero ¿cuánto cuesta aumentar la calidad de vida de estos pacientes? ¿Quiénes podrán costearse semejante sistema? El economista Eric Frank aclara este punto:

“ Las primeras en invertir en estas tecnologías son las residencias para ancianos pero también serán las primeras en beneficiarse ya que los costes laborales permiten reducir las jornadas de trabajo. Así que al final, ahorrarán dinero proporcionando una mayor asistencia.”

En el futuro, las casas inteligentes podrán integrar en sus sistemas otros servicios como la telemedicina y de esta forma ayudarán a los pacientes con demencia senil proporcionándoles una vida más independiente.