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El Papa en el ojo del huracán

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El Papa en el ojo del huracán

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Era 19 de abril de 2005… El controvertido cardenal Ratzinger se convertía en Benedicto XVI. Han pasado cinco años, y el Pontificado del sucesor de Juan Pablo II ha estado continuamente en el ojo del huracán por diversas controversias: agrias polémicas con otras religiones, con la esfera política o incluso dentro de la propia Iglesia.
 
Se le reprocha haber dividido a los católicos y echado por tierra  el poder de atracción del Pontificado. El Papa teólogo ha irritado a irritado a los sectores más progresistas de ia Iglesia con decisiones como la recuperación de la Misa en latín…

Pero lo que más malestar ha provocado son las polémicas en la escena internacional… Como la levantada en el mundo musulmán por este discurso en la Universidad de Ratisbona:  “Decidme que trajo  Mahoma de nuevo… sólo cosas malvadas e inhumanas, como su mandato de extender con la espada la fe que predicaba”.
 
La reacción en el mundo musulmán no podía ser otra que indignación, por más que el Papa se disculpase y dijese que sus palabras se habían malinterpretado. También en relación con los judíos los “malos entendidos” se multiplican.
 
En Auschwitz, en 2006, el Pontífice atribuye el Holocausto a una banda de criminales, un discurso que minimiza el papel de los cristianos anti-semitas y decepciona al pueblo judío. Las tensiones se reavivan en 2009 con la aceleración del proceso de beatificación del papa Pío XII, acusado de callar ante los crímenes nazis. Además, levantó la excomunión a los obispos que niegan el Holocausto.
 
Aún más criticada, incluso por numerosos Gobiernos, ha sido su visión de la lucha contra el sida. El Papa arremetió contra el uso de los preservativos porque a su juicio “no sólo no solucionan el problema del sida, sino que lo agravan”.
 
Quizá las aguas habrían podido volver a su cauce si no fuese por el mayor de los escándalos: el de la pederastia, que afecta al corazón mismo del funcionamiento de esta Iglesia de la que Benedicto XVI es el garante del dogma desde hace años.
 
Todo este caos oculta lo que este Papa erudito, mejor sabe hacer… Tres encíclicas son fruto de la brillantez de este teólogo. Ni siquiera sus detractores niegan su claridad de pensamiento… una clarividencia que, sin embargo, parece faltarle en el plano político.