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El Vaticano y los abusos sexuales: El final del silencio

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El Vaticano y los abusos sexuales: El final del silencio

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Si bien los escándalos de pedofilia no son nada nuevo para la Iglesia católica, esta última ola que ha sacudido la institución religiosa no tienen precedentes y ha obligado a la Santa Sede a reaccionar. En febrero, tras el demoledor informe Murphy sobre los abusos contra más de 14 000 niños en Irlanda, el Papa recibe a los obispos de este país para analizar los errores cometidos.

Escribe, además, una carta a los católicos irlandeses en la que expresa su vergüenza y su dolor, y su firme condena de estos episodios de pedofilia.

La respuesta unánime de la Iglesia católica ante estas acusaciones fue un gran mea culpa. Desde Irlanda hasta Alemania, pasando por Austria y Holanda, las autoridades religiosas piden perdón.

La página web del Vaticano incluso abrió una sección especial al respecto, con la respuesta de la Iglesia católica, así como los modos de proceder en caso de abusos… Anima a las víctimas a alzar la voz y denunciar… Una pequeña revolución en el seno de esta confesión religiosa.

Según el biógrafo del Papa, Marco Politi “Por supuesto que la Congregación para la Doctrina de la fe ha trabajado siempre, en secreto. Y ahora esto está cambiando. Debe también aprender a dar respuestas rápidamente, y ser muy transparente en su funcionamiento”.

Porque, más allá de los dramas vividos, lo que las víctimas echan en cara a la Iglesia es su ley del silencio, que durante décadas ha llevado a las autoridades a lavar los trapos sucios en casa y evitar cualquier tipo de escándalo. En casi todos los casos, las altas esferas estaban al corriente. Esto es al menos, lo que denuncian las víctimas y sus abogados.

Como explica Jeff Anderson, abogado de víctimas de agresiones sexuales de curas pederastas “Hay pruebas y documentos que demuestran que en lo que respecta a la responsabilidad por los escándalos y su ocultación, todos los caminos conducen a Roma”.

La credibilidad de la Iglesia católica, por no hablar de la del Papa, está en juego. Ante la envergadura de las revelaciones y las denuncias no se trata ya de negar los hechos o minimizarlos… Y ya no es posible resolver los problemas en la oscuridad del confesionario.