Última hora

Última hora

Niños, sordos y violados. Cuatro testimonios

Leyendo ahora:

Niños, sordos y violados. Cuatro testimonios

Tamaño de texto Aa Aa

Son sordos y han querido testificar. Los cuatro sufrieron agresiones y abusos sexuales cuando eran internos del Instituto para niños sordos Antonio Provolo de Verona, en Italia, entre 1950 y 1980. Acusan a 24 religiosos.
 
“Cuando tenía 11 años – explica uno de ellos-  empezaron las relaciones sexuales, en el dormitorio, en el baño, muchas veces éramos sodomizados en los baños. Esto duró cuatro años, siempre. Otro cura solía decirme: calla, no hables”
 
 “Sólo quiero que los echen pide otro de ellos  Quiero justicia”
 
Impunidad y ley del silencio … estos son los dos reproches que aparecen cada vez que sale a la luz un nuevo escándalo de pederastia en las instituciones católicas. Incluso aquellas destinadas a las élites fueron cómplices. En Alemania, en Berlín y Hamburgo, la jerarquía de los establecimientos gestionados por los jesuitas cerró los ojos cuando los alumnos enviaron una carta de alerta en 1981.
 
“Es terrible declara un testigo  Hablé con la madre de una víctima por teléfono y me dijo que su hijo, que hoy tiene unos cuarenta años, tiene una enfermedad psiquiátrica muy seria. También he hablado con la víctima directamente. Siento vergüenza por la escuela. Es simplemente terrible”
 
 
Cada día se conoce un nuevo escándalo y algunos de ellos cuestionan directamente la responsabilidad del Papa Bendicto XVI, sobre todo cuando todavía era el Cardenal Ratzinger y se encontraba a la cabeza de la Congregación para la Doctina de la Fe, el órgano de vigilancia de la Iglesia, la antigua Inquisición. En esta carta de 1985, Ratzinger desaconseja “por el bien de la Iglesia”, la expulsión de un cura pederasta en Oackaland, California.
 
 “El asunto se llevaba con mucha calma explica un conocedor del caso Cuando quisimos expulsar a Kiesle el Cardenal Ratzinger todavía no estaba en el cargo. Pero cuando tomó posesión, me parece que siguió la práctica habitual de Juan Pablo II que era dejar correr el tiempo. En aquella época no se expulsaba a los curas de la Iglesia”