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El "motorway man", clave en las elecciones británicas

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El "motorway man", clave en las elecciones británicas

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Bienvenidos al principal campo de la batalla electoral en el Reino Unido, el votante que puede marcar la diferencia el seis de mayo.

Los expertos en demoscopia lo han bautizado como “Motorway Man”, “hombre de autopista”.
Vive y trabaja cerca de una.

Para conocerlo mejor, hemos viajado por la M1, la conocida como columna vertebral de Gran Bretaña.

Para elaborar su estrategia electoral los tres principales partidos han consultado una base de datos llamada Mosaic, que contiene información sobre finanzas personales, estilos de vida e intención de voto.

Mosaic ha ayudado a laboristas, conservadores y liberal demócratas a descubrir dónde interesa pedir el voto puerta a puerta y qué mensaje concreto transmitir.

Bruno Rost, uno de los hombres detrás de Mosaic, nos da detalles sobre el “motorway man”.

“Representa en torno al 11,6 por ciento de los hogares y supone un quince por ciento del electorado. Vive en casas construidas en los últimos cinco años en zonas antes industriales, en la periferia de pequeñas ciudades de provincia y localidades con fácil acceso a las redes de autopistas”.

Conduciendo hacia el sur encontramos muchos ejemplos de estas nuevas urbanizaciones, incipientes comunidades de jóvenes profesionales recién llegados.

Aquí los hombres y mujeres de autopista viven rodeados de grandes casas familiares. Viviendas a las que posiblemente aspirarán dentro de pocos años.

Suelen ser mandos intermedios: jefes regionales de ventas, representantes o directores de producción

“La otra cosa interesante sobre el “motorway man” es que son muy materialistas. Son jóvenes, parejas sin hijos, no necesariamente apegados a las comunidades en las que viven. Están muy centrados en sus carreras. El dinero es muy importante para este grupo. Subir un peldaño en su carrera es esencial para ellos. Tienen casas llenas de lo último en Blue-Ray y alta definición, conducen coches nuevos. Es una mentalidad del tipo “si mi vecino lo tiene, yo también”.

Pero estos son tiempos duros para los hombres y mujeres de autopista. Les cuesta más conseguir un crédito y sus casas han perdido valor durante la recesión. Sus trabajos no son tan seguros y los bienes materiales que tanto les gustan ya no son tan asequibles.

Les preguntamos qué quejas presentarían a los candidatos.

“El estado de las carreteras, es una vergüenza. Pagamos tantos impuestos por la gasolina, creo que esta es una de mis mayores quejas. Es una vergüenza los impuestos tan altos que pagamos”.

“El precio del combustible. Yo por trabajo conduzco unos 1600 kilómetros cada tres semanas, es realmente mucho combustible”.

“Tenemos tanta deuda, es bastante preocupante de cara al futuro. Tengo 27 años, estoy buscando un futuro, ¿cuánto tiempo vamos a estar pagándola?

Al “motorway man” le han dado donde más le duele: el bolsillo. Y su “invierno de descontento” ha ido a peor después de que una ola de frío quebrara el asfalto de las carreteras en las que tanto tiempo pasa.

Nos han hablado de una ciudad llamada Chellaston, en el antiguo corazón industrial de Gran Bretaña. Aquí se ha asentado un gran número de hombres y mujeres de autopista.

Nos hemos encontrado con un inmenso laberinto de casas unifamiliares y edificios de apartamentos recién construidos.

En los últimos diez años se han edificado unas mil nuevas viviendas en Chellaston. Motorway man, junto con su vecino de la casa más grande, su esposa y sus hijos, han convertido un antiguo pueblo en una localidad de las afueras de la ciudad de Derby.

La nueva urbanización tiene su propio pub, el Bonnie Prince, que anuncia en su página web “comida de calidad y una decoración contemporánea y con estilo”.

Bajando hasta el pueblo antiguo, en el Rose and Crown, mucho más ruidoso, hablamos con gente que lleva mucho tiempo viviendo en Chellaston.

Queríamos saber cómo creen que las nuevas viviendas y sus nuevos vecinos han cambiado su comunidad.

“Han cambiado la forma del pueblo. Ahora hay más gente, más niños en los colegios. Mi hermana vive en un pueblo más arriba y su hijo está en una clase de diez o quince alumnos. Los niños aquí están en clases de treinta”.

“Ahora están construyendo tiendas, peluquerías. Están construyendo una pequeña comunidad en torno a esas propiedades que no afectará al pueblo”.

Hace dos años, el asiento del representante de Chellaston en el consejo local pasó de laboristas a conservadores. Nos preguntamos cómo ha influido el gran cambio demográfico en el paisaje político.

Pero en cuestiones políticas, nuestro “motorway man” cambia de afinidades casi tanto como de coche.

“Hemos visto que “motorway man” en 2005 era sobre todo votante laborista. Antes que eso, en 1997, el grupo equivalente hubiera votado a Blair. Ahora observamos un gran cambio a favor de los conservadores. Se guían mucho por la personalidad de los políticos. Son la generación de “Operación Triunfo”, se sienten atraídos por lo nuevo. Eso era Blair en el 97. Ahora es probable que sea Cameron más que Brown”.

Hemos querido probar esa teoría en Milton Keynes, donde laboristas y conservadores se pisan los talones.

Buscamos a nuestro “motorway man” en las oficinas en torno a los anchos bulevares estilo americano, y le pedimos su valoración de trece años de gobierno laborista.

“Al principio, prometedor. Los voté, fue la primera vez que lo hice. Desde entonces parecen haber empeorado cada vez más, no son mejores que gobiernos anteriores. Los últimos cinco años, con un primer ministro que no ha sido elegido, creo que han sido más bien un desastre”.

¿Y que hay de la personalidad de los políticos?

“Siento que debo comprometerme con alguno antes de votarle. Me interesará seguir los debates para ver cómo lo hacen. Eso puede ser muy importante. Me gustaría pensar que votaré sobre todo una política, pero la personalidad seguro que también influirá”.

El debate de los candidatos. El primero en la historia de las elecciones británicas. En radio y televisión, política en directo para la generación de “Operación Triunfo”.

Dejamos la autopista M1 en Hemel Hempstead, donde, por cosas del sistema electoral, los conservadores tienen la mayoría gracias a menos de 200 de los 50 mil votos.

Si el “motorway man” se fija realmente en la personalidad, estos debates son cruciales. Estamos con la familia Fifield. Analizamos la actuación de Gordon Brown, David Cameron y el hasta entonces cuasi desconocido liberal demócrata Nick Clegg.

¿Cree que sabe más sobre los tres individuos que hace dos horas?

“No, no lo creo. No creo que me haya enterado de nada nuevo. De quien sí he aprendido mucho es de Nick Clegg. Un montón de gente que no sigue la política a diario no hubiera sabido necesariamente quién era. Así que seguro que ha ganado más con el debate que los otros. Pero sigo viéndolos de la misma forma”.

El triunfo de Nick Clegg en el debate aporta un tercer en caballo a la carrera electoral británica por primera vez en décadas.

¿Pero, quién creerá nuestro “motorway man” que es el mejor para devolver el dinero a su bolsillo y conducir la recuperación económica de su país?