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El primer ministro portugués, José Socrates pide a Europa que reaccione ante los ataques especulativos

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El primer ministro portugués, José Socrates pide a Europa que reaccione ante los ataques especulativos

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En un debate parlamentario, Socrates ha dicho que “los ataques de los mercados no tienen fundamento. Se dirigen contra el proyecto europeo y apuntan a la deuda soberana de varios países. Europa debe tomar medidas y pasar de las palabras a los hechos”. Eran declaraciones poco antes de la decisión del Eurogrupo de celebrar este domingo en Bruselas una reunión de urgencia para dar una respuesta coordinada.

Hablamos con el economista Eduardo Catroga, ex ministro de Finanzas de Portugal.

P:
¿Hay alguna comparación posible entre la situación de Portugal y España con lo que está pasando en Grecia?

“Se trata sin duda de situaciones diferentes. En Grecia existe en realidad un grave problema de liquidez. Sin embargo, es cierto que hay algunas problemáticas comunes, que tienen que ver con la situación estructurales de esas tres economías, afectadas por una deuda externa.”

P:
En el caso portugués, el gobierno reafirmó su intención de continuar el proyecto de construcción de infraestructuras, como el tren de alta velocidad o el nuevo aeropuerto de Lisboa. Considerando la situación de endeudamiento, ¿puede darse el lujo Portugal de acometer estas obras?

“Al gobierno, comenzando por el primer ministro, le cuesta asumir que el entorno financiero internacional ha cambiado desde 2008. Si el ejecutivo tiene intención de continuar esos grandes proyectos, estos pueden ser rentables dentro de 20 años, pero de ninguna manera lo serán en los próximos 50 a 10 años. Así que ese anuncio no es una buena noticia.
El gobierno tiene que ser coherente. Tendrá que tomar medidas como aumentar el IVA, pero además tendrá que pedir más sacrificios a los portugueses, porque hay que reducir el gasto público.
Estamos en una fase en la que la solución a este problema tiene que ser a nivel de la zona euro. Es verdad que los principales responsables políticos quieren defender la estabilidad del euro. Pero no es suficiente. Cada país tiene que hacer bien sus deberes en casa.”