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El Reino Unido, ¿un país roto?

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El Reino Unido, ¿un país roto?

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Como antes de casi todas las elecciones en el Reino Unido, los índices de criminalidad preocupan, y mucho, a los votantes.

La oposición conservadora y parte de los medios de comunicación, denuncian lo que llaman “una Gran Bretaña rota”, una sociedad cada vez más violenta y desapacible. ¿Pero hasta qué punto es un país roto?

Desde que en 1995 tocó techo, la delincuencia ha caído en picado: un 45 por ciento. Y los incidentes violentos cayeron, un 49.

Paradójicamente, tres de cada cuatro personas piensan que la situación a nivel nacional ha empeorado aunque sólo una minoría, uno de cada 3, percibe más delincuencia en su entorno local.

Y no es algo sorprendente, a juicio del criminólogo Jason Roach: “Siempre ha habido una disparidad entre lo que ocurre de verdad y lo que la gente percibe. Gran parte de la culpa es de los medios de comunicación. Este tipo de noticias venden muy bien”.

El uso de cámaras de seguridad ha servido para mostrar apuñalamientos como éste. Antes estas imágenes no eran tan corrientes y el incidente se limitaba a las secciones de sucesos de los periódicos. Gracias a la videovigilancia, ahora está en las cadenas de televisión nacionales.

Las marchas de apoyo a las víctimas unen a los vecinos en el dolor. Y las imágenes de estas marchas unen al país en la conmoción.

Una supuesta cadena de apuñalamientos en Londres en 2008 llevó los crímenes con arma blanca a las portadas durante semanas.

Sin embargo, estadísticamente, este tipo de homicidios había descendido el año anterior.

Una de las primeras medidas puestas en marcha por los laboristas en el Gobierno fue la implantación de las ASBO, órdenes por comportamiento anti-social, una serie de amonestaciones y prohibiciones diseñadas para hacer ciudadanos más cívicos.

“Estas órdenes quieren impedir comportamientos “antisociales” de cualquier tipo”, explica Claire Vanneck, Doctora en criminología, “Y todo depende de lo que se entienda por comportamientos “antisociales”: Ruido, drogas, consumir alcohol, celebrar fiestas a altas horas de la noche… Vagar por ahí, en general, puede considerarse un comportamiento antisocial”.

“Un ASBO no convierte a un joven en un delincuente. Imaginemos que una de estas órdenes se le impone por crear problemas en un vecindario, por ejemplo, por hacer jaleo. Eso no se considera delito pero si no se respeta la orden, entonces sí que se convierte en delito. Todo consiste en llevar a los jóvenes ante la justicia penal, ante la que de otra manera no tendrían que responder”, según la sociólogoa Pamela Fisher.

Los laboristas llegaron al poder en 1997 con la promesa de ser firmes frente a la delincuencia, y frente a sus causas. Para muchos delincuentes, esto significó más probabilidades de terminar entre rejas.

“En los últimos 12 años, más y más gente ha ingresado en prisión, de manera que la población peniterciaria se ha duplicado en los últimos 15 años. El ejecutivo laborista ha metido gente en la cárcel para demostrar su firmeza contra el crimen. Que eso sea efectivo a la hora de cambiar el comportamiento de los delincuentes, es algo cuestionable”, subraya Charlotte Bilby, criminóloga.

¿Es Gran Bretaña un país roto? Según las estadísticas, no está ahora más rota que en el pasado. Aunque el público, expuesto a escalofriantes imágenes y noticias, pueda pensar lo contrario. En todo caso, en la sociedad británica, como en todas las demás, siempre habrá algo que arreglar, de eso no hay duda.