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Alta participación en las elecciones del Reino Unido

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Alta participación en las elecciones del Reino Unido

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Las estimaciones sitúan la tasa de participación por encima del 70%, lo que refleja el alto interés despertado por estos comicios, que se presentan como los más inciertos en décadas. En 2005, la participación fue del 61%.
 
Las oficinas de voto permanecerán abiertas hasta las 11 de la noche, hora central europea, y poco después se publicarán los primeros sondeos.
 
Las encuestas previas dan el triunfo a los Conservadores, con algo más de un tercio en cuanto a la intención de voto. Un dato que sin embargo no tiene por qué traducirse en escaños en el Parlamento, ya que el reparto de asientos en la cámara no es proporcional al número de papeletas recibidas.
 
A continuación, siempre según los sondeos previos, se sitúan Laboristas y Liberal-Demócratas, rondando el 28%.
 
Las cifras apuntan a lo que se conoce en inglés como “Parlamento colgado”, es decir, una cámara en la que ningún partido ostenta la mayoría absoluta. El número total de escaños es de 650, lo que deja la mayoría en 326. 
 
Esta situación de “Parlamento colgado” ya se dio en 1974. En caso de ocurrir de nuevo, el conservador David Cameron ha asegurado que, de resultar ganador, tratará de gobernar en minoría. Una coalición con los Liberal-Demóctratas parece complicada, aunque sí podría darse con los Unionistas, con los que ya han negociado, si éstos consiguen el número de escaños necesarios para ayudar a los Conservadores alcanzar la mayoría absoluta.
 
Los Laboriastas esperan por su parte que la diferencia de votos no se refleje en el Parlamento. La ley electoral indica que si ningún partido tiene mayoría, el Primer Ministro saliente, en este caso Gordon Brown, tiene derecho a ser el primero en iniciar una ronda de negociaciones para formar un gobierno. Si consiguen un buen número de escaños, Brown podría tratar de continuar al frente del Ejecutivo.
 
Los Liberal-Demócratas aspiran a una representación importante en el Parlamento que les permita convertirse en “partido bisagra”, y con ello negociar entre otras medidas su ansiada reforma electoral, que reparta de forma más proporcional el número de escaños en función los votos logrados.
 
Manu Terradillos