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La revolución del algodón biológico en la India

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La revolución del algodón biológico en la India

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El algodón es una de las industrias más contaminantes del mundo. La India es el segundo productor mundial después de Turquía. El algodón ocupa sólo el 5% del terreno cultivable en la India pero en él se utiliza más del 50% de los pesticidas de todo el país.

La revolución verde, a finales de la década de los 60, introdujo semillas híbridas que dependían casi totalmente de agentes externos como fertilizantes o pesticidas.

El abuso de productos químicos ha provocado que muchas fuentes de agua estén hoy contaminadas así como la pérdida de fertilidad de muchas tierras antes cultivables.

Un problema medio ambiental que también ha tenido graves consecuencias sociales.

“Los agricultores que cultivaban algodón transgénico pidieron dinero prestado para comprar fertilizantes químicos, pesticidas y semillas. Si la cosecha no era buena debido, por ejemplo, a las malas condiciones climáticas, no podían devolver el dinero así que muchos acabaron suicidándose”, explica una mjer que cultiva algodón.

Sólo en los meses de octubre y noviembre, 45 agricultores se suicidaron en el norte del estado de Andhra Pradesh. Muchos murieron tras beber pesticidas. Se estima que más de 17,500 agricultores se suicidaron cada año entre 2002 y 2006.

Bojju Bai, vive en la localidad de Belgaum. Hace cuatro años decidió pasar al cultivo del algodón biológico.

“Antes de pasar al cultivo biológico yo había pedido un crédito de diez mil rupias a un intermediario. Tras pagar el crédito y los intereses no me quedaba nada. Ahora obtengo algunos beneficios”, dice.

En 2004 dos ONG holandesas iniciaron un proyecto piloto llamado “Chetna” de cultivo y venta de algodón biológico. En 2007, se creó una asociación con el mismo nombre, Chetna, para que los agricultores se pasasen a este tipo de cultivo. Ahora los agricultores son formados para que su actividad respete el medioambiente utilizando, por ejemplo, fertilizantes ecológicos o pesticidas biológicos. Ahora son independientes de otros agentes externos.

“Intentamos mejorar la calidad de vida de los agricultores haciendo más sostenibles sus sistemas de producción y que además les permita obtener más beneficios”, asegura uno de los responsables del proyecto Chetna.

Los agricultores han aprendido que no se necesita depender de productos químicos para tener una buena cosecha.

“Existen muchos remedios ecológicos como que los agricultores trabajen la tierra también en verano y cultiven plantas que son trampas para los insectos y así dejen de atacar el algodón. Otro remedio puede ser el uso de pulverizadores botánicos preparados a partir de las hojas de algunas plantas. También existen métodos de control biológicos, como los insectos que acaban con las plagas”, explica el mismo responsable.

La alternativa biológica debe complementarse, en el caso de los agricultores, con otras actividades, aparte del algodón, que generen beneficios.

Kohinur, en el distrito de Adilabad, es una de las seis localidades que han aplicado un programa de retención de agua que ahora les permite disponer de un pequeño lago en el que pueden pescar y del que pueden obtener agua tanto para consumo propio como para sus cultivos.

“Aprovechamos el agua de la lluvia para obtener mejores cosechas, así también controlamos la erosión del suelo y mantenemos su fertilidad”, afirma un responsable del programa de retención de agua.

Los agricultores no pueden depender sólo de una cosecha porque si ésta falla, entonces se arruinan. Necesitan cultivar alimentos además de plantas que serán utilizadas como biomasa.

Por ejemplo, en esta estación podrán repartirse unas ganancias de 10,000 rupias.

“Hemos cultivado 60,000 plantas desde febrero. 20,000 ya han sido vendidas y hemos ganado 60,000 rupias”, dice una agricultora.

Cada vez más y más agricultores se pasan al cultivo biológico en la India. En 2004, más de 5,500 de ellos se unieron al proyecto “Chetna”. La asociación les ayuda a tener acceso al mercado y negociar mejores precios con los minoristas.

“En algunos pueblos ya hemos podido ver cómo todos los agricultores se han pasado al cultivo biológico tanto para el algodón como para otros productos como la soja. Creo que en total hemos identificado 1,520 pueblos, así que es un buen resultado”, afirma el responsable de Chetna.

La cadena de producción sostenible de algodón llega hasta los clientes. Se comprueba la calidad y se certifica la trazabilidad del producto.