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Bangkok, un día después

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Bangkok, un día después

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Es la imagen de la desolación, con calles desiertas y emblemáticos edificios incendiados.

El Ejército retomó el control de la capital tailandesa, tras los violentos disturbios provocados ayer por el asalto militar para desalojar a los camisas rojas del centro de la ciudad.

Muchos empiezan a recogen sus cosas para volver a casa, a las zonas rurales pobres del norte. Para algunos manifestantes, ésta no ha sido una derrota sino todo lo contrario:

“Para el resto del mundo, nosotros somos los ganadores de esta lucha. Ahora conocen la verdad, lo que está pasando. No hemos perdido. Nunca perderemos”.

En las calles reina una tensa calma. Durante la noche se han producido brotes violentos aislados. El gobierno ha extendido el toque de queda hasta el domingo en Bangkok y otras 23 provincias del noreste del país.

Algunos tailandeses se alegran de que todo haya terminado:

“Estoy de acuerdo con lo que el gobierno ha hecho. Si hubiera dejado a los manifestantes continuar con sus protestas, la situación del país habría empeorado. Aunque hayan tenido que usar la violencia para terminar con el campamento, al menos, el país podrá empezar a recuperarse. Espero que después de esto, todo cambie para mejor”.

El asalto militar de ayer y los ataques posteriores, han terminado con la vida de 14 personas, y 133 han resultado heridas.

Sin embargo el balance desde que empezaron las protestas en marzo, es mucho mayor: cerca de un centenar de muertos y alrededor de 1.800 heridos.