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Las disensiones en el seno de ETA

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Las disensiones en el seno de ETA

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A los golpes asestados por la policía se unen las críticas de antiguos miembros de ETA, detenidos en la prisión de Nanclares de Oca, en el País Vasco.

El sábado, la prensa española anunciaba que por primera vez varios miembros de la banda habían reconocido la existencia de víctimas de la violencia terrorista, dejando la puerta abierta a una posible reparación de los daños causados.

La carta llevaba la firma de ocho detenidos. Entre ellos, Joseba Urrusolo Sistiaga, un histórico de la organización. Cuando fue detenido en 1997, se le consideraba el número 3 de ETA. Antes, había dirigido el “Comando Madrid”, uno de los más sanguinarios en la historia del grupo. Actualmente cumple una pena de 83 años de prisión.

Otra firma destacada es la de Carmen Guisasola la antigua responsable de los comandos liberados. Ambos critican la estrategia del terror que mantiene la actual cúpula y abogan por una solución pacífica al conflicto vasco.

En esa misiva también aparece el nombre de Rafael Caride Simón, el autor material del atentado de Hipercor, en Barcelona, que le costó la vida a 21 personas. La carta está dirigida a los 572 presos de ETA que cumplen condena en España. Entre otras cosas, se les pide que rompan con la disciplina interna que les impone la dirección de la banda.

Esa disciplina les prohibe beneficiarse de ciertas ventajas penitenciarias, como la libertad condicional y las salidas vigiladas. Y les impide intervenir activamente en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto vasco, como hicieron algunos miembros del IRA en el marco del proceso de paz norirlandés.

Ésta no es la primera vez que surgen disensiones internas en el seno de la organización. Desde que la cúpula terrorista decidió romper unilateralmente la tregua de 2006, sus métodos han sido internamente discutidos en más de una ocasión.

En medio siglo de existencia, ETA ha asesinado a 829 personas. La Unión Europea la incluyó en su lista de organizaciones terroristas en el año 2001, tras los atentados del 11S.