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Pesca y petróleo, un divorcio a medias

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Pesca y petróleo, un divorcio a medias

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En Grand Isle, en Luisiana, los únicos barcos que salen al mar lo hacen para ayudar a BP a contener el vertido. El petróleo y la pesca han estado siempre, íntimamente, ligados en esta zona, por eso, aquí, los pescadores no cuestionan a la industria petrolera sino a la negligencia de BP

“Parte de la verdadera tragedia, aquí, es la gente que ha perdido su trabajo. Sí, tenemos que parar el vertido pero la miseria que BP ha destinado para compensar a los trabajadores en la isla no basta, la gente a penas puede pagar sus facturas, vamos a enloquecer con todo esto”, comenta el pescador, Danny Wray.

“Me he quedado sin negocio, mire el puerto, a estas alturas del año debería haber un barco en cada puesto, no es el caso. No pueden pescar, hemos tenido que cerrar el tenderete, venir aquí sentarnos y tomar un café”, comenta Jeff Brumfield.

La zona prohibida a la pesca ocupa ya el 22% del espacio marítimo estadounidense en el Golfo de México. Obama que visita la región, por segunda vez, en tres semanas, no trae consigo la solución que muchos buscan en sus plegarias.