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Aislamiento internacional israelí tras el ataque a la flotilla

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Aislamiento internacional israelí tras el ataque a la flotilla

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Parece un día cualquiera en las calles de Jerusalén pero no lo es. La indignación internacional provocada por el asalto a la flota humanitaria ha llegado acompañada de reacciones muy dispares entre la población israelí, sino también dentro del propio gabinete. Algunos opinan que el ataque ha sido una locura. Otros, simplemtente no entienden.

“Francamente, dadas las circunstancias, creo que Israel hizo lo que tenía que hacer”, asegura uno de sus habitantes.

“Es complicado decidir si su actuación ha sido más estúpida que malvada”, asegura otro ciudadano israelí.

No hay duda de que Israel pagará un alto precio por este dramático incidente. Según los expertos, nadie se atreve a hablar de legítima defensa o “metedura de pata”.

No es la primera crisis para Benjamin Netanyahu y su ministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman.

La polémica ha sido el plato de cada día en los mandatos del Primer Ministro. Ahora, Israel está más aislada que nunca.

No hace ni unos meses que Israel desafiaba a su aliado más firme y fiel: Estados Unidos. En plena visita del vicepresidente, Joe Biden, en marzo pasado, el estado judío aprobó el programa de seguimiento de la colonización de Jerusalén Este, lo que terminó agriando las relaciones entre ambos países.

La decisión fue interpretada por Washington como un “insulto” y condenada por la comunidad internacional. Todavía permanecía latente la tragedia conocida como la “Operación Plomo Fundido.

Un importante ataque llevado a cabo en Gaza en diciembre de 2008, en la que murieron casi 1.500 personas, la mayoría civiles.

La operación se llevó a cabo cuando Turquía mediaba en las conversaciones de paz entre Israel y Siria.

“Este ataque desproporcionado contra civiles, niños y mujeres indefensos, es inaceptable. Es una ofensa a la paz internacional y además una falta de respeto a la relación bilateral con Turquía.”, señaló entonces el Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.

El incidente fue una sentencia de muerte a la relación entre los dos países. Para el ex-embajador israelí en Turquía, Alon Liel, el margen de maniobra del estado hebreo quedaba muy reducido:

“Le corresponde a Israel decidir qué va a hacer para definir nuestra posición internacional. La única manera posible que yo veo es que se impulsen las negociaciones de paz.”

Un proceso de paz, que está ahora más vulnerable que nunca, ya que, Israel podría haber perdido a su último aliado musulmán. Ankara, antiguo mediador entre Tel Aviv y el mundo árabe, ha condenado enérgicamente la acción contra el ataque y ha advertido a Israel que asuma “las consecuencias”.