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Estocolmo: La capital más verde de Europa

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Estocolmo: La capital más verde de Europa

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Un ciudad más verde que nunca… Estocolmo ha recibido este año el recién estrenado galardón de Capital Verde de Europa. La ciudad escandinava ha sido recompensada por la Comisión Europea por su lucha contra la contaminación, que desde 1990, le ha permitido reducir sus emisiones de CO2 un 25% por habitante. Para 2050, la ciudad quiere poner fin a su dependencia de los combustibles fósiles.

“El 80% de nuestras viviendas están conectadas al sistema de calefacción del barrio y el 83% de esa energía se produce sin combustibles fósiles. Nuestro objetivo es disminuir las emisiones de Co2 hasta alcanzar 3 toneladas por persona en 2015. Ahora emitimos 3,4 una cifra que no está mal si la comparamos con media europea y que está muy bien si la comparamos con la estadounidense”, explica Gunnar Soderholm, del Departamento de Medioambiete y Salud.

Estocolmo promueve la movilidad pública y sostenible. Gracias a un impuesto sobre la circulación, el tráfico en el centro se ha reducido un 20% en 4 años.

Las energías renovables, el viento y el agua, son las que hacen funcionar los trenes de esta ciudad. El número de ciclista se ha duplicado gracias a los más de 750 kilómetros de carril bici.

“El 50% de los trayectos en transporte público se hace bajo tierra y el 50% de los autobuses funcionan con energías verdes. El 79% de las entradas y salidas a la ciudad el año pasado se hicieron en transporte público”, subraya Soderholm.

En el barrio de Hammarby Sjöstad viven en la filosofía del eco-ciclo. Diseñado a mediados de los 90, en este barrio los residuos se convierten en energía para sus habitantes.

Un modelo que se utiliza en toda la ciudad pero que aquí se ha llevado más lejos como explica Malena Karlsson.

“Hammarby Sjöstad no es completamente autosuficiente, pero el objetivo es que el 50% de la energía que utiliza la gente provenga de ellos mismos. Como las aguas residuales, que una vez tratadas sirven para calentar las casas”.

Los que se trasladan a este barrio no tienen por qué tener una gran conciencia ecológica. Las casas cuentan con dispositivos medioambientales como buenos aislamientos o cabezales de ducha e inodoros de bajo consumo para que los habitantes no tengan que hacer grandes esfuerzos para vivir de una forma más ecológica.

“Es una forma de hacer que la gente se conciencie de cómo utilizar las cosas. En otros barrios nunca había tenido todo esto. Creo que está muy bien”, comenta una residente, Maria Billinger.

En este barrio, todos los habitantes separan la basura y la colocan en diferentes contenedores. Mediante un sistema de succión y de transporte subterráneo los residuos llegan a la planta de reciclaje.

Allí 5 toneladas de basura son tratadas cada día de forma alternativa.

El ingeniero de Envac, la empresa encargada del reciclaje y reutilización, Carl Johan Mawe explica el proceso que siguen los residuos: “La basura es succionada por una tubería subterránea hasta la planta de reciclaje situada a 2 kilómetros de aquí. Los periódicos se reciclan, los residuos biodegradables se convierten en fertilizantes o biogas, los residuos que se pueden incinerar. La filosofía del eco-ciclo la encontramos se transforman en energía para el sistema de calefacción del barrio”.

Estocolmo, la verde, cuenta con una larga tradición de esfuerzos medioambientales conseguidos gracias a la cooperación entre la industria, el comercio, el gobierno y también los ciudadanos.