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"The infernal comedy"

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"The infernal comedy"

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John Malkovich se mete en la piel de asesino austríaco, Jack Unterweger en este concierto lírico. Fue sentenciado a muerte e indultado gracias a su obra que desde prisión sedujo a los intelectuales. Una vez fuera y convertido en periodista y conferenciante volvió a asesinar. No soportó una vez más la prisión y acabó suicidándose.

Un descenso a los infiernos en clave barroca. La trama se desgrana entre arias cantadas por sopranos que dan voz a las víctimas confrontadas a un monólogo brutal.

Asistimos, quizás, al nacimiento en un nuevo género.

John Malkovich: “Me gustan los nuevos formatos, los retos, todo aquello en lo que sé que puedo equivocarme a cada instante… Siento un respeto inmenso por Martin Haselbock, el director de orquesta, y por Michael Sturminger, creo que es uno de los primeros directores que entendieron que el teatro es como una ola, sólo hay que esperar a que llegue, la atrapas y navegas.”

La batuta la lleva Martin Haselbock con quien Malkovich buscó un nuevo horizonte para el escenario.

“Intentamos encontrar la manera de combinar su faceta de actor de teatro con una música intensa, cuyo poder excede, incluso, la maestría del propio, John Malkovich, dijo Haselbock. La conexión entre música clásica de gran calidad con sopranos excepcionales, yuxtapuestas a su arte interpretativo, crea una atmósfera de una intensidad tal que es lo que caracteriza esta obra.”

Fracasar, ¿es ese, quizás, su mayor temor?

“Para mi es mi hermano, mi madre, mi padre, mi mejor amigo… vivo con el fracaso cada noche, casi todo lo que pasa por mis manos fracasa, estoy acostumbrado… Me concentro en cómo podría mejorar”, dijo Malkovich.

Arias: “Sposa son disprezzata”, de Antonio Vivaldi;
“Ah, perfido”, de Ludwing van Beethoven;
“Ah, lo previdi”, de Wolfang Amadeus Mozart.