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BHV tres letras que resumen la problemática belga

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BHV tres letras que resumen la problemática belga

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Bruselas Halle Vilevoorde, sus siglas sintetizan los males de Bélgica.

Pero, ¿qué es realmente BHV?: es un distrito creado para que los, entre 120.000 y 150.000 francófonos, que viven en la periferia de Bruselas, puedan votar por partidos francófonos y ser juzgados en francés.

Este distrito de compone de diecinueve ayuntamientos que forman la región de Bruselas y de treinta y cinco municipios flamencos.

Una estructura a caballo entre una Flandes monolinguística y Bruselas, bilingüe. La presencia de francófonos, más del sesenta por ciento en Bruselas, disminuye conforme nos alejamos del centro, hacia la periferia de BHV.

Para muchos flamencos, BHV se ha convertido en un refugio para francófonos que debe desaparecer, puesto que amenaza la unidad territorial flamenca.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? A principios de los años 60, muchos flamencos protestaron contra la presencia, cada vez mayor, de francófonos en Bruselas. Finalmente, en 1962 se fija la frontera linguística. Cada región, valona o flamenca, definió su territorio. Pero alrededor de Bruselas hay municipios en donde se hablan el neerlandés y el francés. De ahí las facilidades acordadas a la minoría francófona. Facilidades que algunos políticos flamencos quieren reducir a toda costa.

Según Vincent de Coorebyter, experto en este asunto, “sobre la cuestión de la duración de las facilidades, la ley es clara: no hay ni mecanismos de revisión, ni de evaluación, no hay límites en el tiempo. Sin embargo, del lado flamenco se estima que la filosofia de este régimen es permitir a los francófonos de Flandes y viceversa, a que se adapten, durante una generación, para poder, después, acabar con las facilidades.”

La discrimiación no anda lejos, como aquí en el municipio de Vilvorde, donde hay aucerdos de facto con los agentes inmobiliarios para alejar a los posibles compradores francófonos.

Marc Van Asch, lo explica así: “les hemos pedido que nos informen sobre los compradores para que podamos contactarles e incitarles a hablar neerlandés.”

Para los nacionalistas flamencos de Vilvorde, la escisión del distrito BHV, supondría el fin del último bastión de bilingüismo.

Charles Piqué, presidente del gobierno de la región belga de Bruselas capital explica que “BHV es sólo la parte visible del iceberg, es decir, es, posiblemente, la prefiguración de las fronteras de un futuro Estado, en el caso de que las tesis separatistas se impongan en Flandes”.

En Bruselas la bandera tricolor ondea aún en las fachadas de los edificios públicos pero ¿por cuánto tiempo? esta pregunta, antes incongruente, está ahora más que nunca sobre el tapete.