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El estado del bienestar belga se desgarra por las tensiones entre flamencos y valones

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El estado del bienestar belga se desgarra por las tensiones entre flamencos y valones

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En Bélgica muchos partidos flamencos reclaman que se transfiera a las regiones las competencias en materia de seguridad social, actualmente en manos del estado federal. Cada región tendría la capacidad de recaudar impuestos, para financiar las prestaciones de desempleo y las pensiones. Para la francofona Charleroi, corazón de una decadente industria siderúrgica, sería un desastre separar la seguridad social entre la rica Flandes y la pobre Valonia. El paro golpea con fuerza sobre todo a los jóvenes de menos de 29 años como Christopher:

Christofer Donazzon:
“He seguido un curso para ser portero, después de seis meses de paro. Me contrataron durante tres meses. Normalmente después tienen la obligación de darme un contrato fijo, pero no lo han hecho. Me han propuesto que trabaje en negro.”

En esta zona de Bélgica, el paro afecta al 28% de la población laboral. En el conjunto de las zonas francófonas, tanto la región de Bruselas como Valonia, el desempleo supone respectivamente un 16% y un 11% respectivamente. En Flandes es del 5%.

Antoine Thioux tutor at the “Centre des Jeunes”, Charleroi, sound bite (in French)
“Los políticos flamencos, no me refiero al pueblo flamenco, quieren más autonomía, pero pienso que calculan a corto plazo. Porque habrá elementos que tendrán que considerarse, por ejemplo la cuestión de las pensiones. Se sabe que en Flandes la población envejece más rápidamente y que por lo tanto habrá que pagar más jubilaciones.”

En Flandes de hecho el paro afecta a la población de más de 52 años. An Meert ha estado sin trabajo desde 2008. Asegura haber enviado cerca de 1000 CVs a centenares de empresas, pero no ha logrado ninguna oportunidad. Estima que la división a nivel regional de los recursos y políticas laborales podría ser algo positivo para los parados de Flandes como ella.

An Meert, ciudadana de Lebbeke:
“Esto podría ser una buena idea, pero creo que no será fácil llevarla a la práctica. Por otro lado deberían dar más estabilidad a la gente mayor sin trabajo, por ejemplo ayundándoles a buscar empleo u obligando a las empresas a contratar a personas mayores como se ha hecho con personas minusválidas.”.

Las políticas sobre jubilación y empleo están directamente ligadas a la cuestión regionalista que afecta las relaciones entre el norte de habla flamenca y el sur de habla francesa.

Philippe Ledent, analista del banco ING, explica que efectivamente esa es la idea. “A partir del momento en el que tengamos una fiscalidad diferente entre las regiones, habrá siempre la posibilidad de que las regiones compitan. Si una región disfruta de una actividad económica más intensa, tendrá más capacidad para bajar los impuestos. Ese es el riesgo: que no se tenga que pagar más por la solidaridad entre las regiones. Aunque pueda ser un error, lo cierto es que al no pagarse esa solidaridad, los impuestos podrán bajar.”

En juego el estado del bienestar en Bélgica, y la misma estructura federal del país.