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¿Tarjeta roja para Sudáfrica 2010?

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¿Tarjeta roja para Sudáfrica 2010?

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El Mundial de fútbol es una alienación planetaria, la Fifa una gigantesca multinacional privada y los jugadores, mercenarios multimillonarios. Son algunas de las afirmaciones de Fabien Oiller, filósofo, director de la revista “Quel sport” y autor de varios libros, como “El integrismo del fútbol” o “La footmanía”.

euronews: ¿Va a ir a usted a Sudáfrica para ver los partidos del mundial?

Fabien Oiller: No, no voy a ir. No voy a Sudáfrica porque nadie me ha invitado. Sin embargo, sí que veré algunos partidos por televisión. Para criticar un fenómeno, hay que conocerlo y para conocerlo hay que ver los partidos, aunque me pese. Y eso que lo que me interesa no es lo que registran los medios. Porque los medios han tomado partido. Participan en ese alborozo popular, en ese sueño, en esa llamémosla fiesta de todos los pueblos. Pero en esa fiesta hay unos bastidores y el mundial tiene unos efectos absolutamente mortíferos. Nos encontramos en un “estado de excepción futbolística”, donde los comportamientos más absurdos, más infantiles y más idiotas, ligados sobre todo al alcohol, se expresan con total impunidad. Y la nieta de Nelson Mandela ha pagado el precio. No creo que para la familia Mandela este mundial sea la fiesta que esperaban”.

euronews: Pero a menudo le atribuimos al deporte un efecto federativo, y más en un país como Sudáfrica, donde el rugby se ha convertido casi en un símbolo de la reconciliación nacional tras el fin del apartheid.

Fabien Oiller: Una gran parte de la población sudafricana no obtiene un céntimo de los beneficios, digamos, económicos y sociales de la organización de este mundial. Existe una esquizofrenia, una especie de disociación social, entre las clases que, efectivamente, han conseguido acceder rápidamente a una riqueza y las otras, que representan al 40% de la población y que vive con menos de dos euros al día.

euronews: Usted habla de una histeria colectiva obligatoria. ¿La pasión de los hinchas con sus equipos de fútbol se reduce a una especie de nacionalismo guerrero?

Fabien Oiller: Si observamos las imágenes que recibimos de los sudáfricanos vestidos con la camiseta de su selección y soplando por esos cuernos, las “vuvuzelas”, lo que vemos es un espectáculo lamentable para un pueblo que hace no muchos años sufrió el “Apartheid”. No creo que sea una bella imagen, ni para el equipo de Sudáfrica ni para la población sudafricana. Y creo además que es el resultado de la propaganda del Estado, que desde hace por lo menos seis años insiste en la idea de que cada ciudadano, de Johanesburgo o de cualquier otro lugar, se debe transformar en un hincha. Por ejemplo, los niños sudafricanos van normalmente a la escuela de uniforme, pero durante la Copa del Mundo irán con la camiseta de la selección, de los Bafana Bafana. Estamos asistiendo a la peor propaganda de Estado que existe a través del fútbol, sí.