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El área marina de Tavolara, un ejemplo de eco-turismo

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El área marina de Tavolara, un ejemplo de eco-turismo

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Cada verano, ejemplares de una especie de tortuga, denominada caretta caretta, son rescatados del mar de Cerdeña. Maya ha sido liberada en el área marina protegida de Tavolara, en el noreste de Italia.

La afluencia de turistas supone un riesgo para las especies más vulnerables. Sobre todo, dado el incremento de barcos en la zona.

“Desafortunadamente, en el mar hay muchos residuos de plástico, bolsas, principalmente, que contaminan la costa. Las tortugas las confunden con las medusas y se las comen, lo que les causa la muerte”, explica el zoólogo, Alberto Fozzi.

15.000 personas viven en esta zona durante el invierno, población que se multiplica por ocho en verano, y, además, no viene sola, por su costa navegan unos dos mil barcos. Varios expertos trabajan en este área marina protegida para intentar conciliar turismo y protección del medio ambiente.

“Podemos restringir el turismo allí donde es posible, no en áreas donde las infraestructuras están diseñadas para acoger a más de 130.000 personas. En este caso, la única solución es regular la afluencia de turistas, diseñando recorridos que la gente a de tomar para evitar, así, que la costa se deteriore”, explica Augusto Navone, director del Área marina protegida de Tavolara.

Una de las funciones de los equipos de vigilancia es regular las expediciones de buceo y no permitir más de dos barcos en cada una de las zonas delimitadas para ello. Monitores medioambientales de la ONG Reef Check Italia se relevan para inspeccionar los fondos marinos.

“Nuestro sesión de submarinismo ha dado sus frutos, hemos recogido datos sobre la presencia de ciertos organismos que estábamos buscando. Ahora, podemos enviar los resultados a una base de datos que almacena información de otras áreas marinas protegidas en Italia. Estos datos nos permitirán conocer la calidad de nuestras aguas y de la conservación de las especies”, explica Maximo Ponti, biólogo marino.

Desde 2005, en la isla de Tavolara, los turistas acceden a las playas por unos caminos delimitados que contornean las dunas. Unas paneles muestran, bien, que se trata de un zona preservada, a veces, los métodos más sencillos son los más eficaces.

“Vimos que las dunas estaban deterioradas por el paso de la gente, así que, decidimos, por precaución, establecer medidas de protección. Y ha dado sus frutos, en los últimos años, la vegetación, que es particularmente vulnerable, ha sido protegida”, explica Augusto Navone.

Otra iniciativa para preservar el área marina de Tavolara la encontramos en el puerto de Puntaldia, uno de los pocos puertos de Italia equipados con un sistema para recuperar las aguas residuales y el aceite de los barcos. Podríamos hablar de un puerto ecológico aunque se trata, simplemente, de contaminar menos.

“Desgraciadamente, la ley italiana permite a los barcos deshacerse de sus residuos a 3.000 millas de la costa. Por eso estamos intentando equipar a nuestros puertos con este sistema”, continúa Navone.

Hay 20 áreas marinas protegidas en Italia, o lo que es lo mismo, 580 kilómetros de litoral. Pequeños paraísos preservados de los peligros que suponen la especulación inmobiliaria, el turismos de masas y la industria. Ejemplos de gestión sostenible de las costas.