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Bafana bafana: La alegría surafricana rebajada por el pobre juego de la Selección

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Bafana bafana: La alegría surafricana rebajada por el pobre juego de la Selección

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Aquí en Newton, un barrio de Johanesburgo, se ha declarado el estado de optimismo permanente. En este mercado no hay vendedor que no diga que la Copa del Mundo no ha aumentado su clientela. Más aún, muchos creen que los cambios que trae consigo la Copa del Mundo de fútbol van a perdurar, especialmente las infraestructuras. Y lo que no tiene precio: se estrecharán lazos entre comunidades que se consideran diferentes al calor de los bafana bafana

“Para mí la Copa del Mundo – explica un vendedor – es algo que está acercando a los surafricanos. Y no para buscar conflictos. Solo deseo que mis hermanos africanos vean la otra cara de vivir juntos en lugar de luchar”.

Y todo esto jugando mal. Así que si remonta el equipo surafricano las esperanzas se multiplican entre los seguidores que sueñan en voz alta.

“Si la gran familia del fútbol surafricano gana habrá cambios asegura otro vendedor del mercadillo . Como el equipo no va bien la gente está baja de moral”.

La mayor agencia de publicidad de Suráfrica es el grupo Ogilvy. Han sido los encargados de vender al mundo el gran sueño del fútbol. Ahora la fiebre ha bajado un poco por los malos resultados del equipo surafricano, los bafana bafana, los muchachos, muchachos.

“No creo que la FIFA esté muy interesada en el sueño surafricano sino en vender entradas -asegura el director creativo Jonathan Beggs -. Las entradas se han vendido asi que el trabajo está hecho. Ahora de lo que se trata es de llenar estadios impecables, la seguridad, la cobertura informativa … todo eso. Por eso la FIFA no va a cambiar su comunicación en la Copa del Mundo. Es más cosa de los productos locales que están detrás del equipo, de los muchachos, del Bafana, los que tendrán que cambiar sus propias agendas de comunicación”.

Pero mientras quede un solo partido por jugar, con esfuerzos, alegrías y desengaños de por medio, habrá también millones de personas detrás y millones de euros en compras y visitantes y además en apuestas de las que Suráfrica no verá un céntimo o un solo rand.