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José Saramago, un Premio Nobel "exiliado" en España

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José Saramago, un Premio Nobel "exiliado" en España

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En 1998 se convirtió en el primer escritor de lengua portuguesa en ganar el premio Nobel de literatura, pero no fue profeta en su tierra, al menos al principio de su carrera.

Algunas de las obras de Saramago, y muchas de sus declaraciones hicieron rechinar a sus compatriotas.

De hecho, decidió exiliarse en la isla española de Lanzarote tras una sonada polémica con el gobierno de su país.

José de Souza Saramago nació en 1922 en el distrito central del Ribatejo.

Sus orígenes humildes, sus padres eran una pareja de campesinos sin tierras y de escasos recursos económicos marcaron profundamente el carácter y la ideología del escritor.

En 1924, la familia se mudó a Lisboa, donde su padre comenzó a trabajar de policía.

Adolescente, Saramago tuvo que dejar el instituto por razones financieras. Para mantener a su familia trabajó durante dos años en una herrería mecánica. Mientras tanto, sin guía alguna, se leyó toda la biblioteca pública de su barrio.

Tras casarse en 1944 con Ilda Reis, Saramago comenzó a escribir su primera novela: Terra de pecado, que se publicó en 1947, pero no tuvo éxito.

Ese año escribió una segunda novela, Claraboya, que nunca fue publicada.

Por espacio de veinte años no se volvió a dedicar a la literatura. «Sencillamente explicó después no tenía nada que decir y cuando no se tiene nada que decir lo mejor es callar».

Miembro del Partido Comunista desde el 69, José Saramago tomó parte activa en la revolución de los Claveles en 1974.

En aquella época se convirtió en número dos del periódico Diaro des Noticias, aunque fue despedido un año después. De 1975 a 1980, se ganó la vida como traductor.

En esa época apareció su primera gran novela, “Alzado del suelo”, un retrato fresco y vívido de las condiciones de vida de los trabajadores del Alentejo.

En los siguientes años publicó casi sin descanso: “Memorial del Convento” vio la luz en el 82. En sus páginas contó las condiciones de vida del pueblo llano en el oscuro mundo medieval, en épocas de guerra, hambre y supersticiones.

En 1986, cuando tenía 63 años, conoció a la periodista española Pilar del Río.

Cinco años después de casarse por segunda vez, la novela “El Evangelio según Jesucristo” lo catapultó a la fama a causa de una polémica sin precedentes en Portugal, cuando el Gobierno vetó su presentación al Premio Literario Europeo de ese año.

Como acto de protesta, Saramago abandonó Portugal y se instaló en la isla de Lanzarote, Canarias.

En 1995 publicó una de sus novelas más conocidas, “Ensayo sobre la ceguera”, y dos años después, “Todos los nombres”, que gozó también de gran reconocimiento.

En el 95 recibió el Premio Camoes, equivalente al Premio Cervantes. En 1998, el hombre que dijo que hay que nombrar los buenos sentimientos para que no desaparezcan ganó el premio Nobel de literatura.

Muy crítico con la forma en la que se lleva a cabo la Unión Europea, Saramago se mostró muy duro con el Gobierno conservador portugués encabezado por José Manuel Durão Barroso en 2002.

En junio de 2004, figuraba en la lista del Partido Comunista Portugués para las elecciones europeas.