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Afganistán: Malos vientos para la coalición internacional

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Afganistán: Malos vientos para la coalición internacional

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Todo el viento le viene de cara a la coalición internacional en Afganistán. Hasta la fecha las tácticas de contrainsurgencia de los estadounidenses apenas dan resultados. Uno de sus pilares es la protección de los civiles afganos para aislar a los insurgentes talibanes y ganar apoyo popular.
 
Hasta ahora nada fácil de conseguir para estos soldados. La seguridad es la primera preocupación de los habitantes de el pueblo de Marof Karez en la provincia estratégica de Kandahar.
 
“Los primero que tienen que darnos los americanos y el gobierno es seguridad – afirma Hafizullah Khan, uno e los habitamtes del pueblo -  y no nos sentimos a salvo de ninguna manera, no estamos seguros y no somos capaces de formar parte de los proyectos de reconstrucción de hospitales o de escuelas”.
Ocho años y medio después de la invasión de Afganistán los estadounidenses reconocen abiertamente que la guerra es más dura de lo previsto. Y ayer Leon Panetta , el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), reconocía estar sin noticias de Osama Bin Laden. “La últimas información precisa que tuvimos sobre donde podía estar se remonta a principios del 2000 – afirmó Panetta – ya sabe, cuando se movía de Afganistán a Pakistán”.
 
Para Panetta la clave del éxito no depende solo de los estadounidenses y de sus aliados sino de la capacidad de las fuerzas de seguridad afganas de tomar el relevo. Y aquí es preocupante la revelación del Wall Street Journal. Según el diario estadounidense unos dos mil quinientos millones de euros en efectivo han salido de Afganistán en los últimos tres años desde el aeropuerto de Kabul con total impunidad. Dinero desviado, de la ayuda occidental y del tráfico de drogas que fue declarado legal y transferido a cuentas en paraisos fiscales.
 
Un escándalo de corrupción en el que los sospechosos forman parte del entorno del presidente Hamid Karzai. Algo que no ayuda mucho a su popularidad ni a la de los estadounidenses que tienen muy difícil tomar la iniciativa después del cese del general McChrystal.