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Bruselas la malquerida

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Bruselas la malquerida

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Estación de trenes de Etterbeek, Bruselas. Bram Espósito es una de las setecientas mil personas que viajan cada día desde Flandes o desde Valonia para trabajar en Bruselas capital. Espósito vive a sesenta kilómetros de aquí, en Amberes.

“Me gusta trabajar en Bruselas es más internacional, me gusta mucho el ambiente que hay”, comenta Espósito.

A la pregunta de si prefiere vivir en Flandes, responde: “sí, allí está mi hogar”.

Bruselas forma parte del tira y afloja entre francófonos y neerlandeses. Bram trabaja en el sitio web de la Universidad Libre flamenca de Bruselas.

“Quienes no vivimos en Bruselas capital usamos mucho el transporte público, y pagamos los impuestos en Flandes. A mi me parece normal pero hay mucha gente de fuera en esta ciudad internacional, que vive en otros sitios y paga allí sus impuestos. Quizas otros países de la Unión también deberían pagar una contribución a Bruselas”, sugiere Bram.

El Estado federal belga se compone de tres regiones autónomas: Flandes, Valonia y Bruselas y tres comunidades lingüísticas: el francés, el neerlandés y el alemán. Bruselas es bilingüe; pero mayoritariamente francófona, explica Pascal Delwit, analista.

“Hay muchísimos flamencos y también valones que vienen a trabajar cada día a Bruselas. Uno de cada dos puestos de trabajo lo ocupa alguien que no es de la ciudad. Esos trabajadores ocasionan una serie de gastos y un cierto número de ingresos desde un punto de vista fiscal, teniendo en cuenta que la declaración de la renta se realiza en la zona donde uno reside y no en la que trabaja”, comenta Delwit.

Para los flamencos, Bruselas es de hecho un enclave autónomo francófono dentro de la región lingüística neerlandesa, lleno de expatriados e inmigrantes. Hay quienes reclaman la abolición de su estatuto de región autónoma y quienes se oponen a ello. La ciudad, capital de Europa, necesita fondos para asumir todo esto.

Este ingeniero francófono dice que “hay calles bastante descuidadas, se ven muchas basuras y casas mal conservadas en algunos barrios”.

Parte de los trabajadores que más dinero ganan en Bruselas, residen en Flandes y pagan sus impuestos y su declaración de la renta allí, como Philippe Jourion, que vive en Linkebeek, en la periferia de Bruselas

Según Pascal Delwit, “el modelo urbanístico en Bélgica es muy diferente al de otros países, por ejemplo Francia. Aquí las clases medias-altas y las clases acomodadas viven en el extrarradio de la ciudad, mientras que la gente de clase media, peor remunerada y a veces en paro, vive dentro de la ciudad. Ese modelo urbanístico explica el rechazo de algunos hacia Bruselas”.

Philippe Jourion, por su parte, dice que como la localidad en donde reside “es muy pequeña, cuando vamos al hospital, o a un espectáculo vamos a Bruselas. Disfrutamos de las ventajas de la ciudad. Pago la declaración de la renta en Flandes pero eso no lo he escogido yo, Bélgica está dividida así y no sé si la gente quiere realmente eso”.

La OTAN y las instituciones europeas tienen sedes en Bruselas. Los funcionarios europeos, cobran sueldos imponentes; pero no hacen aquí su declaración, y hay grandes empresas que podrían contribuir al presupuesto de la ciudad, situadas estratégicamente, en Flandes.