Última hora

Última hora

Occidente mira con recelo las elecciones en Ruanda

Leyendo ahora:

Occidente mira con recelo las elecciones en Ruanda

Tamaño de texto Aa Aa

Para sus seguidores, Paul Kagame es un líder visionario. Un redentor del país.
Para sus detractores, un hábil dictador que tiene amordazada a la prensa y a la oposición.

En 1994, con tan sólo 36 años, Kagame salió de su exilio en Uganda, y a la cabeza del Frente Patriótico Ruandés, regresó a su país acompañado de una guerrilla tutsi, su etnia, para acabar con el genocidio de más de 800.000 personas y hacerse con el poder del país de las mil colinas.

Hace 16 años de aquello. Entonces Kagame era percibido por la comunidad internacional como el liberador que ha conducido a Ruanda a un rápido crecimiento económico basado en los servicios, las nuevas tecnologías y la modernización de la agricultura.

Lo que ha atraído al ojo inversor europeo: las inversiones directas se han disparado en los últimos años, de los 24 milones de euros en 2003 se ha pasado a los más de 400 el año pasado.

Pero como suele suceder, tanto tiempo en el poder ha ido acercando poco a poco la sombra de la corrupción, la represión y el autoritarismo al trono indiscutible de Kagame.

En las últimas semanas un incómodo periodista independiente y un combativo opositor han sido asesinados de manera sospechos. Evidentemente, el gobierno ha negado toda implicación.

Las críticas, arrancadas de cuajo en su territorio, brotan sin embargo por todas partes más allá de sus fronteras.

En una rueda de prensa, Kagame advierte: “No quiero oír más insinuaciones sobre esa supuesta crisis de democracia. Es mi responsabilidad que los ruandeses decidan sobre su futuro y ni Bélgica ni ningún país va a decidir por nosotros…ellos a lo suyo, nosotros a lo nuestro.”

El presidente apunta a Bélgica porque numerosos opositores han abandonado el país y se han refugiado allí.
Uno de ellos es Faustin Twagiramungi, antiguo primer ministro: “Occidente está al corriente de lo que sucede en esa dictadura, la del señor Kagame, que lleva 16 años en el poder. Él mata, encarcela a quien le incomoda, incluído el antiguo primer ministro Bizimungu. Él nos echa fuera, continúa matando incluso ahora y así nadie abre la boca.”

Pero sea por miedo, represión o devoción, las críticas al Kagame sólo se escuchan desde el extranjero. Como la que se organiza cada fin de semana a las puertas de la embajada ruandesa en Bruselas.