Última hora

Última hora

Kursk, las causas sin esclarecer después de una década

Leyendo ahora:

Kursk, las causas sin esclarecer después de una década

Tamaño de texto Aa Aa

El Kursk y con él, el orgullo naval ruso, se fue a pique a las 11 y 28 de la mañana de un sábado hace justo ahora diez años.
 
Los sismólogos detectaron dos explosiones bajo el agua en un intervalo de  dos minutos.  Fue la segunda la que destrozó la proa del submarino  y acabó con la vida de  buena parte de las 118 personas de tripulación.
 
En algún punto del Mar de Barens,  no muy lejano a la base militar  de Severomorsk,  había que localizar  al Kursk, oculto a más de 110 metros de profundidad  y con 23 marinos refugiados en la sección 9 de  popa.
 
Sólo 12 horas después después empezó la búsqueda.Demasiado tarde.
 
Tocada en su orgullo,  Rusia rechazó la ayuda internacional y aplicó un hermético  silencio.
 
Las primeras informaciones fueron contradictorias, lo que desoló aún más a familiares y a toda la  sociedad rusa, plantada delante del televisor.
 
Diez días después, también demasiado tarde, el presidente Vladimir Putin reconocía ante las cámaras lo que ya era casi una obviedad, y borró de paso todo rastro de negligencia:
 
“No hay nada que decir, es difícil encontrar a los muertos, lo único que podemos hacer es llorar”, aseguraba.
 
Más de un año después, con la ayuda extranjera,  se consiguió reflotar  por fin el indestructible Kursk, convertido en una gran tumba de metal con el morro serrado.  
 
Y con él,  salieron a flote dolorosas cartas de despedida, y también  las deficiencias técnicas de uno de los submarinos más modernos de la flota rusa. Las cápsulas de evacuación de emergencia estaban  averiadas y la boya de señalización no funcionó.
 
La investigación sobre las causas de la tragedia duró dos años. Se barajaron 18 hipótesis diferentes, un torpedo extraviado en un ensayo militar; un atentado terrorista; una mina de la Segunda Guerra Mundial…
 
Lo único que parece claro es que fue un  torpedo en mal estado de la sala de municiones  el que desencadenó la tragedia.
 
Buena parte de los documentos de la investigación siguen clasificados, aunque las esperanzas de muchos familiares por depurar causas y  responsabilidades aún no han zozobrado.