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Cameron-Clegg conquistan los 100 días de gobierno con la población a su favor.

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Cameron-Clegg conquistan los 100 días de gobierno con la población a su favor.

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Hace cien que David Cameron y Nick Clegg salieron de Downing Street para anunciar su matrimonio político al mundo.

Y cien días después continúa la luna de miel con los electores británicos, pese a que son ellos los que van a pagar la factura.

Según una encuesta publicada hoy por The Guardian, el 46% de la población aprueba el trabajo de su nuevo primer ministro, concentrado en recortar gastos en todos los ámbitos.

En Europa nadie ha ido tan lejos como el tándem Cameron-Clegg.El objetivo es reducir tanto la astronómica deuda que ahoga al país como reducir el déficit del 11% del PIB al 2.1 al final del mandato.

La poda comenzó a los pocos días, cuando el ministro de economía, George Osborne, recortaba 7.300 millones de euros de las cuentas de las arcas públicas.

“Este presupuesto es inevitable y no voy a ocultar decisiones difíciles a los británicos ni esconder la letra pequeña de lo que vamos a hacer”, sentenciaba el nuevo ministro de la auteridad.

Este frenesí de reformas en una coalición entre conservadores y liberales de centro izquierda persigue que el Estado retire su mano protectora en muchos ámbitos en pro de la responsabilidad de los ciudadanos.

Y el nuevo rumbo se traduce en menos intervención en sectores clave como la educación. El gobierno incluso quiere subvencionar a empresas o asociaciones para que puedan crear sus propias escuelas con amplia libertad de temarios, salarios y vacaciones.

En Sanidad, se pretende que los médicos de cabecera, agrupados en consorcios, sustituyan a los entes públicos del sector sanitario y sean quienes administren sus propios presupuestos.

Las clases medias pueden perder muchos beneficios universales como los viajes gratuitos en transporte público, las pruebas oculares a partir de los 60 años o reducciones fiscales por combustible para la calefacción en invierno.

Pero la mano de los tories es de todo menos tibia, y eso se notará pronto, afirma la sindicalista del Ministerio de Economía, Nicola Smith.

“Cuando los recortes empiecen a reflejarse en los servicios públicos, la gente percibirá los problemas que va a generar este recorte tan drástico y rápido…y la opinión pública empezará a cambiar de parecer.”

Otro de los puntos a tratar en la hoja de ruta de esta coalición, la primera formada desde las Segunda Guerra Mundial, es revisar el modelo de proporcionalidad territorial en las elecciones legislativas.

Una de las condiciones sine qua non para que los conservadores consiguieran el “sí quiero” de los liberal-demócratas, en este austero matrimonio que ya ha llegado a los cien días bendecido por una opinión pública que se prepara para ajustarse el cinturón hasta el último agujero.